Un experto en la lucha contra ETA

M. SÁIZ-PARDO. Colpisa MADRID

ESPAÑA

PERFIL

26 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Dicen los que le conocen bien que la perseverancia es el rasgo más acentuado en la personalidad de Jaime Mayor Oreja. Paciente corredor de fondo y político por naturaleza y familia, el hasta ahora ministro del Interior, de 49 años, regresa al País Vasco cinco años después, pero en diferentes condiciones. Ahora se ha convertido en uno de los políticos más valorados en España y tiene a sus espaldas una riquísima experiencia en la lucha contra ETA, en la que ha cosechado importantes éxitos. Casado desde hace 19 años y con cuatro hijos, este ingeniero agrónomo es ministro desde que en mayo de 1996 el presidente José María Aznar le confiara una de las carteras más cargadas de problemas. Unos conflictos que, lejos de desgastarle, han fortalecido su perfil de político centrista, de carácter sereno, mentalidad analítica, poco dado a la precipitación y muy preocupado por la imagen de su departamento ante los medios de comunicación. Siempre dispuesto al diálogo dentro de los cauces de la Constitución y el Estatuto Vasco, es un negociador duro, tal y como han podido comprobar los que con él se han enfrentado en esos menesteres. Jaime Mayor, nacido en San Sebastián en una familia de profundas convicciones cristianas, es buen conocedor de la realidad vasca. En particular, de los vericuetos del mundo de ETA, con el que está en contacto desde que en sus tiempos de bachillerato compartiera aula con el etarra Pertur. Recuerdos De sus cinco años al frente de Interior se lleva recuerdos muy amargos, como el asesinato de casi medio centenar de personas a manos de los terroristas, muchos de ellos de su propio partido. Y Mayor Oreja nunca olvidará las dramáticas 48 horas del secuestro y posterior ejecución de Miguel Ángel Blanco. Pero también ha vivido momentos de gloria, como la liberación de José Antonio Ortega Lara, la detención en Francia de destacados jefes etarras como Kantauri o Txapote, amén de la desarticulación de una quincena de comandos terroristas. Unos golpes policiales que han permitido a Mayor marcharse del ministerio tras dejar a ETA en uno de sus momentos más críticos.