Los ciudadanos ejercen su lucha contra ETA con manifestaciones como la de Barcelona, que marcó un hito por su trascendencia política Tras cada atentado, una manifestación, para que, al menos, las muertes no caigan en saco roto. Las voces de la calle tanto sirven para insultar como para pedir la cadena perpetua. Pero los gritos más unánimes: «¡Basta ya!» y «ETA, no», resumen un anhelo repetido: paz. El asesinato de Ernest Lluch fue la puntilla. Por su tolerancia y compromiso. Y colmó la paciencia de ciudadanos y políticos. Los primeros lo expresaron con un millón de personas en Barcelona. Los segundos se han visto espoleados por la petición de diálogo de la periodista Gemma Nierga, un certero mazazo a la conciencia que obligará a decir algo más que lo de siempre.
24 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.La escalada terrorista tiene su respuesta en la calle, donde cada vez hay más gritos de repulsa. Ocurre tanto en la capital de España, como en Barcelona, como en el País Vasco, sospechosos de nacionalismo. En las últimas manifestaciones, a los clásicos carteles de ¡Basta ya! se han sumado otros más radicales, que reclaman la cadena perpetua y la pena de muerte. Sin embargo, desde Madrid, sospechosos de centralismo, los manifestantes enarbolan pancartas para expresar otros sentimientos: «ETA, no, vascos, sí». La expresión popular más política estaría en suelo vasco, donde los ciudadanos rechazan a ETA y, al mismo tiempo, apoyan al lehendakari. Desde la manifestación del jueves en Barcelona algo ha cambiado. La petición de diálogo, dirigida, motu proprio, por la periodista Gemma Nierga a los políticos, es un aldabonazo a su conciencia. Mientras Aznar, al igual que la plana mayor de su partido, mantenía su conocida negativa a dialogar, que abarca por igual a nacionalistas y terroristas, el resto de los partidos, encabezados por PSOE, CiU y PNV, están dispuestos a hablar. Esta postura recibió el apoyo de la Iglesia, sindicatos y medios de comunicación. Por contra, el PP mantiene su oposición a hablar con el PNV, pese a la apertura del líder vasco, Juan José Ibarretxe. Habrá que resignarse y permanecer atentos a la frase que los ciudadanos pinten en sus pancartas en la manifestación del próximo atentado.