Julio Anguita se despide de IU tras llevar a la coalición a sus cotas máximas y mínimas

ARANTZA PRÁDANOS. Colpisa MADRID

ESPAÑA

RELEVO EN LA IZQUIERDA La colocó en lo más alto, con 21 diputados en 1996, y la deja con sólo ocho, doce años después de ser nombrado coordinador general Julio Anguita se despidió ayer de la militancia de IU después de doce años al frente. Lo hace tras haber llevado a la coalición a sus cotas máximas y mínimas: la colocó en lo más alto, con 21 diputados en el año 1996, y la deja cuatro años después con sólo ocho. El suyo ha sido un mutis escalonado. En diciembre de 1998 cedió el testigo del PCE a su entonces leal compañero de fatigas, Francisco Frutos, al que auspició también como cartel electoral tras la última tarascada de su corazón. Ahora, el apoyo de Anguita a Llamazares ha envenenado su relación y ambos dirigentes se despiden casi sin mirarse a la cara.

27 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

En la hora del adiós, Anguita presenta un balance lleno de claroscuros. Ha sido lo mejor y lo peor de IU. Como tantos líderes de personalidad arrolladora, en sus últimos años ha sido a la vez un activo innegable de IU y uno de sus lastres más pesados. Hombre de extremos en todo, Anguita acierta y se equivoca a lo grande. En su haber tiene certeros análisis de la situación política y social, vaticinios luego refrendados por la realidad sobre el mercado laboral o la política económica y monetaria, e iniciativas primero denostadas y luego defendidas con éxito por otros, como el ejército profesional o la regulación de las parejas de hecho, entre otras. En su debe, clamorosos fiascos políticos tal que el pretendido sorpasso al PSOE, la teoría de las «dos orillas», o la pinza con el PP, cuya existencia considera «una impostura». Por el camino, la expulsión del PDNI, el divorcio de Iniciativa per Catalunya o la ruptura con Esquerda Galega, que han desangrado poco a poco a la coalición. «Traicionado» por el PSOE Azote del felipismo, Anguita siempre ha considerado a los gobiernos socialistas traidores a la izquierda por la cultura del pelotazo y la guerra sucia de los GAL, y a los trabajadores, a los que infligieron la primera reforma laboral y las primeras privatizaciones. De aquellos polvos socialistas _opina_ vienen los actuales lodos neoliberales del PP. Julio Anguita promete no volver a hablar en dos años de cuestiones políticas de actualidad, deseoso de demostrar que su retirada del primer plano de la política es tal. Le espanta la idea de verse retratado como esos líderes remisos a irse del todo que tutelan a sus sucesores, aunque algunos que le conocen apuestan a que no será capaz de permanecer silente todo ese tiempo.