Las dianas que ETA falló

REDACCIÓN A CORUÑA

ESPAÑA

Desde que finalizó la tregua, la banda no siempre ha conseguido los resultados que pretendía con sus acciones La policía está convencida de que el único objetivo de la banda durante la tregua fue reorganizarse para no desperdiciar ni una sola de sus balas. No obstante, a ETA cada vez le cuesta más ser efectiva. Desde que finalizó la tregua, la banda no ha conseguido los resultados que perseguía en la preparación o ejecución de varios atentados. Entre los fallos más estruendosos está la muerte de cuatro etarras que transportaban una gran carga de explosivos por las calles de Bilbao mientras preparaban un atentado.

15 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde el fin de la tregua, ETA ha atentado contra numerosos objetivos (periodistas, intelectuales comprometidos y jóvenes agentes, entre otros) con una sóla idea: no fallar. La banda busca reforzar la imagen de que puede matar cuando quiera. Pero lo cierto es que algunas de sus acciones no han cumplido los objetivos que se proponían los terroristas, aunque todas han causado daños materiales o morales. El pasado 7 de julio, el empresario hostelero Juan Bautista Rubio Beloki fue víctima de un atentado frustrado en Ordizia. Una bomba adosada a los bajos de una de sus furgonetas se desprendió del vehículo mientras era conducida por su hija, Izaro, de 26 años. Según relataron testigos presenciales, el atentado fallido tuvo lugar sobre las 10.30 horas, cuando un automovilista se dio cuenta de que en los bajos del vehículo que acababa de arrancar Izaro Rubio sobresalían unos cables sospechosos, por lo que el conductor le alertó. Descubierta por la escolta Casi veinte días más tarde, la banda colocaba otro artefacto en el motor del vehículo del concejal del PP en Abadiño (Vizcaya) Agustín Ramos Vallejo. La bomba fue explosionada por la Ertzaintza en una calle de Durango, después de que el escolta del edil descubriera un objeto sospechoso. El comando Andalucía falló en otro de los atentados el 19 de julio y que consistió en la colocación de una bomba lapa en Málaga, en el vehículo del vicesecretario general del PSOE de Andalucía, José Asenjo, que tampoco llegó a estallar.