El PSOE afronta su 35 congreso con 40.000 afiliados más que en el anterior

AGENCIAS MADRID

ESPAÑA

Los socialistas tienen un fin de semana para resolver la crisis que arrastran desde hace diez años Según las cifras oficiales que facilita el partido, el PSOE del año 2000 dispone de casi 40.000 militantes más que hace tres años, cuando Felipe González sacudía hasta los cimientos el 34 Congreso del partido con el anuncio de su retirada. En vísperas del 35 cónclave, el censo a 22 de marzo de este año es de 411.416 militantes, frente a los 373.030 de 1997.

15 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Impera, no obstante, el convencimiento interno de que las actuales cifras son más generosas que la realidad y que el censo, determinante en la elección de los 998 delegados al congreso de la próxima semana, está inflado. Así quedó demostrado en las elecciones primarias y así se admite en algunas de las enmiendas que se debatirán a partir del viernes 21, en las que se pide la creación de una Oficina del Censo independiente, sin adscripción a ninguna secretaría, y que permita un mayor control, limpieza y transparencia. Antes de dejar su cargo como secretario de Organización, Cipriá Ciscar se había puesto a la labor de expurgar el censo de todos aquellos afiliados que, alejados de la militancia de facto, figuraban aún registrados. La caída de toda la Ejecutiva tras la dimisión de Joaquín Almunia, debida a la derrota sin paliativos en las pasadas elecciones generales de marzo, dejó a medias la tarea. Sea totalmente cierto o no el incremento de esos casi 40.000 militantes en los últimos tres años, atrás han quedado los tiempos gloriosos de la formación en que casi había colas a la entrada de las agrupaciones para obtener el carnet de la rosa y el puño. La evolución del partido desde la recuperación del sistema democrático es muy significativa. Se pasó de 9.141 afiliados en el 27 Congreso (1976), el último antes de la legalización, a los 99.408 del 29 Congreso (1981), en plena efervescencia antes del triunfo socialista en el 82. Los años en que la familia socialista creció de forma sostenida se produjeron al calor de La Moncloa, a razón de entre cincuenta y setenta mil militantes entre congresos. La sucesión Los socialistas tienen un fin de semana para resolver lo que no han sido capaces durante diez años. El 35 Congreso del PSOE debe abrir una nueva etapa, poner fin a la crisis que abrió Felipe González con su renuncia a la reelección en junio de 1997 y resolver su sucesión con la elección de un equipo que pueda iniciar la recuperación. Pero también acabar con la década de crisis e inestabilidad que vive el partido desde que el ex-presidente del Ejecutivo rompiese con Alfonso Guerra. La última derrota electoral, con la dimisión en pleno de la comisión ejecutiva fue el colofón de un largo conflicto cuyos orígenes se remontan al «divorcio» entre González y Guerra.