La avería informática, localizada en la torre de Heathrow, produjo un retraso medio de tres horas Un fallo informático ocurrido ayer en el centro de control del tráfico aéreo de Londres paralizó durante varias horas las salidas y llegadas a los aeropuertos británicos de Heathrow, Gatwick, Stanted y Luton, lo que saturó de aviones estacionados y sin poder salir varios aeropuertos turísticos españoles, con gran afluencia de viajeros en esta época del año.
17 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La paralización de los aeropuertos de Londres provocó que no pudieran despegar de los aeropuertos españoles los vuelos con destino a Gran Bretaña, de forma que en apenas una hora se saturaron las plataformas de estacionamiento de los aeródromos de Alicante y Murcia, y estuvieron sobreocupadas las de Palma de Mallorca, Reus, Menorca, Ibiza y Lanzarote. El problema, que también afectó al areopuerto de Barajas, obligó a retrasar y cancelar numerosos vuelos. Los aviones a los que la avería informática pilló en pleno vuelo fueron desviados a otros destinos. Al parecer, la avería se produjo en el control de West Drayton, en el aeropuerto de Heathrow (el de mayor tráfico aéreo de Europa). Aunque fue resuelta a las 14.15 horas, la saturación de viajeros en las puertas de embarque generó un retraso medio de los vuelos de tres horas, con la consiguiente repercusión en todo el tráfico aéreo europeo. Advertencia Tras anunciar la resolución inicial del problema, los responsables del servicio de tráfico aéreo nacional británico advirtieron que las demoras, lejos de recuperarse, empeorarían todavía más a lo largo de la tarde. «La mayoría de nuestras puertas de embarco y desembarco están llenas y tenemos que limitar el número de vuelos en la llegada. Los retrasos van a empeorar antes que mejorar», declaró el portavoz del aeropuerto de Heathrow, Jon Phillips. Nada más conocerse el fallo, la compañía British Airways anunciaba la anulación de diez vuelos hacia aeropuertos europeos y advertía de un retraso medio en todos sus vuelos con salida o llegada en los aeropuertos de Londres de, al menos, dos horas.