Lo pequeño es hermoso

Moncho Núñez Centella

ESCUELA

Hace casi tres siglos y medio, Antonie van Leeuwenhoek observó por vez primera, con lupas fabricadas por él mismo, el semen humano. Así observó una multitud de pequeños renacuajos, dotados de una cola «cinco o seis veces más larga que el cuerpo», que se movían accionándola como un látigo. Dibujo de Leeuwenhoek (1679)
Hace casi tres siglos y medio, Antonie van Leeuwenhoek observó por vez primera, con lupas fabricadas por él mismo, el semen humano. Así observó una multitud de pequeños renacuajos, dotados de una cola «cinco o seis veces más larga que el cuerpo», que se movían accionándola como un látigo. Dibujo de Leeuwenhoek (1679) xxx

ADJETIVOS CALIFICATIVOS: PEQUEÑO

24 oct 2016 . Actualizado a las 12:23 h.

Hace cuarenta años causaba furor en Occidente un librito del economista alemán E. F. Schumacher, con varios ensayos donde defendía una economía y una tecnología más adecuadas a la escala de las personas. Fue publicado por vez primera en 1973, coincidiendo con aquella crisis del petróleo y con el nacimiento de los procesos de globalización. El título original completo era: Small Is Beautiful: A Study Of Economics As If People Mattered, pero en España fue publicado en 1975 con una traducción que lo suavizaba: Lo pequeño es hermoso. Por una sociedad y una técnica a la medida del hombre. En él se cuestionan los dogmas económicos de que crecer siempre sea bueno y que en términos empresariales lo más grande siempre sea lo mejor, e insiste en que cada actividad o iniciativa ha de corresponderse con una escala de producción diferente. Schumacher fue también de los primeros economistas en poner en duda que el producto nacional bruto sea el indicador correcto para un país, si pretendemos estimar el bienestar de las personas. En el libro se desarrollan conceptos que hoy vuelven a ser motivo de interés, como los de economía local o de tecnología adecuada, y se maneja la idea del distributismo -tomada de la encíclica Rerum novarum, de León XIII, en 1891- sobre la propiedad privada de los medios de producción. ¿Utopías?

Es verdad. Lo pequeño es hermoso. Ya decía Juan Ramón que «Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Solo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro». Los animales pequeños siempre resultan bellos y transformables en peluches. También son hermosas las piedras pequeñas -como tú- y los pequeños saltamontes. Pero la generalización puede que se pierda al usar el microscopio y ya Galileo da testimonio de ello en 1624, cuando tras haber observado algunos bichos pequeños con su primer occhialino escribe: «He contemplado muchísimos animalitos con infinita admiración; entre ellos la pulga, que es horribilísima; el mosquito y la polilla de la ropa son bellísimos». Otra vez, sobre gustos hay mucho escrito.

Cuando el comerciante de telas holandés Antonie van Leeuwenhoek se puso a fabricar lupas de extraordinaria calidad pudo observar incluso pequeñas criaturas -de formas variadas y simpáticos movimientos que había en gotas del agua de lluvia recogida del tejado o del agua de charcas. Más adelante, vio que en la sustancia blanca que había entre sus dientes había millones de «animales» microscópicos; más, de hecho, «que personas vivían en todos los Países Bajos». Había descubierto los microbios, según él «mil veces más pequeños que el menor de los animales conocidos». En 1677 un estudiante de medicina llevó a Leeuwenhoek una muestra de semen de alguien con una enfermedad venérea, en la cual se podían ver al microscopio «animales» con cola. Pensando en que el motivo de ello no estaba en la enfermedad, Leeuwenhoek decidió observar luego su propio semen, obtenido -según confiesa- «no por vía pecaminosa, sino como consecuencia natural del coito conyugal». Así pudo observar una multitud de «animálculos» que eran como pequeños renacuajos, dotados de una cola «cinco o seis veces más larga que el cuerpo» y que se movían accionándola como un látigo. Calculó que harían falta un millón para tener el tamaño de un grano de arena. Pequeñas maravillas.

Dejando a un lado el mundo de los seres vivos y de las lupas, reconozcamos que quizás todos los objetos pequeños tienen también su atractivo, como se manifiesta en la cantidad de aficionados que tiene el mundo de las miniaturas. Pueden ser casas de muñecas, soldaditos de plomo, reproducciones de coches, motos, barcos o edificios, frascos de perfumes, botellines de licor y demás.

Pese a ello, no olvidemos que lo pequeño tiene su ambivalencia. El buen perfume se vende en frasco pequeño, pero también lo es el que guarda el veneno; la letra pequeña era útil para hacer chuletas si un estudiante no puede memorizar todo lo que desea, y peligrosa para el cliente que ha de firmar contratos de seguros, de telefonía, de servicios bancarios y muchos otros, con miles de palabras en letra tan diminuta que le resulta imposible descifrar. La solución, ya se sabe: hay que leerlos con lupa. En cuanto a las personas, en gallego tenemos un curioso dicho popular: home pequeno, fol de veleno. Hay que crecer.

Palabras con historia

Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad

Pearl S. Buck (1892-1973)

Es más fácil engañar a las masas con grandes que con pequeñas mentiras

Adolf Hitler (1889-1945)

Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza

Proverbio finlandés

Quien puede decir cuánto ama, pequeño amor siente

Francesco Petrarca (1304-1374)

Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna...

Groucho Marx (1890-1977)

La confesión de pequeños defectos es con frecuencia un deseo de dar a entender que no tenemos otros mayores

François la Rochefoucauld (1613-1680)

Las cadenas con que nos atan los hábitos son demasiado pequeñas para sentirlas, hasta que llegan a ser demasiado fuertes para romperlas

Samuel Johnson (1709-1784)

Se exige demasiada capacidad para los pequeños empleos y demasiada poca para los grandes

Félicité de Genlis (1746-1830)

actividades

1. El día 26 de mayo de 1676 Leeuwenhoek se puso a observar con una lupa fabricada por el mismo gotas del agua recogida del tejado tras una tormenta. En sus propias palabras, vio que contenía «animálculos muy pequeños», como los que ya había observado en agua de charcas, pero nunca en la de lluvia recogida directamente. Realiza una observación al microscopio de una gota de agua tomada de una charca y dibuja lo que ves en ella. ¿Cuántos de esos objetos crees que son seres vivos? ¿Qué te hace pensarlo?

2. ¿Cuál es la letra más pequeña que eres capaz de leer a un metro de distancia? ¿De qué variables depende? Prueba con distintos tipos de letra, con negritas y con cursivas. Prueba también con tu propia letra manuscrita.

3. Mide el volumen de las gotas de agua usando distintos cuentagotas. ¿Cuántos centímetros cúbicos tiene la más pequeña que has conseguido? Haz lo mismo con otros líquidos, como aceite, glicerina o alcohol.

4. ¿Cuál es el frasco más pequeño que puedes conseguir? ¿Qué volumen de líquido puede contener? ¿Qué tiempo mínimo tardas en vaciarlo?

5. El murciélago moscardón («Craseonycteris thonglongyai») es el mamífero más pequeño del mundo. Con 2 gramos de peso y 3 centímetros de envergadura, es poco más que un abejorro y vive en bosques de Tailandia. Pero también hay peces, anfibios, aves y reptiles diminutos. Haz un reportaje sobre los diez vertebrados más pequeños.

6. La empresa gallega Nanogap consiguió producir a escala industrial, por primera vez en el mundo, partículas metálicas de menos de un nanómetro, es decir, que hacen falta más de un millón de esas partículas en fila para un milímetro. Haz un dosier sobre esta empresa, su vinculación con la universidad y con la investigación.