El motor del estudiante

Ana T. Jack anatjack@edu.xunta.es

ESCUELA

La motivación es vital para el último esfuerzo en la recta final del curso

07 may 2014 . Actualizado a las 12:38 h.

Llamamos motivación a esa fuerza que nos estimula a enfrentarnos a las tareas, incluidas las menos atractivas, con ganas de hacerlo bien. En el caso de los estudiantes ese motor interior les resulta fundamental para levantarse por las mañanas y llegar puntuales a clase, para estar atentos y receptivos en el aula y para continuar con las tareas escolares en casa. Además, ahora, a final de curso, deben aumentar ese esfuerzo para preparar los trabajos y exámenes finales. Es su principal herramienta de trabajo, capaz de convertir las cuestas arriba en alentadores retos.

El interés que ponen los hijos en los estudios es, está demostrado, un factor incluso más determinante que la propia capacidad intelectual. El esfuerzo, la perseverancia, el trabajo sistemático y el deseo de lograr un objetivo a medio o largo plazo es la clave para alcanzar el éxito. Esto es así incluso en el caso de alumnos con ciertas dificultades. De hecho, en todos los contextos escolares podemos encontrar estos dos extremos:

n Alumnos brillantes a los que les falta la motivación y el interés por el trabajo académico: están apáticos, aburridos, no les encuentran el sentido a sus estudios y están en el aula por pura obligación.

n Estudiantes sin grandes aptitudes para el estudio que a base de esfuerzo y horas consiguen salir adelante: tienen clara su meta y no paran hasta conseguirla. Su éxito está asegurado.

35 RAZONES PARA UN ESFUERZO FINAL

1. No tener que estudiar en verano.

2. No arriesgarme a repetir curso y tener que dejar a mis amigos para estar con los de un año menos.

3. Demostrar a mi chico o chica que además de guapo y simpático... también tengo buena cabeza.

4. Darles una alegría a mis padres: se lo merecen.

5. Conseguir ayudas económicas para ayudar a pagarme los estudios.

6. Tener la posibilidad de solicitar una beca para estudiar en el extranjero: ¡qué apetecible!

7. Tener más tiempo libre en el verano para hacer lo que más me gusta, que es...

8. Tener la opción, en un tiempo, de escoger los estudios universitarios que más me interesan.

9. Tener más oportunidades de conseguir plaza en el ciclo formativo que me apetece, y no tener que ir al que quedan plazas libres pero no me dice nada.

10. Ganar más dinero cuando sea mayor. Sin formación, no hay opciones.

11. Ser una persona culta, con conversación. Y no un cabeza de chorlito que solo sabe hablar de banalidades.

12. Dar un paso más hacia la profesión de mis sueños, que es...

13. Conseguir que mis padres dejen de echarme el sermón semanal sobre lo importante que es aprobar.

14. Demostrar a los demás que yo, incluso en condiciones adversas, nunca me rindo.

15. Ir más tranquilo a los exámenes: no soporto enfrentarme a ellos sabiendo que no los he preparado bien. ¡Me pongo muy nervioso!

16. Tener menos posibilidades de formar parte de las cifras del paro cuando sea mayor.

17. Que mis padres me compren eso que me han prometido...

18. Que confíen en mí y me dejen salir más.

19. Acabar el instituto cuanto antes.

20. Que me aumenten la paga semanal para pasar un verano divertido.

21. Ganarme el respeto de todos a mi alrededor.

22. Tener la opción de ligar con chicos y chicas con más formación, universitarios...

23. Ayudar a mis padres con el negocio en el verano, se lo merecen y llevan un mal año.

24. Evitarles a mis padres el tener que desembolsar un dineral para pagarme una pasantía en verano.

25. Olvidarme de la pesadilla de los estudios por unos meses.

26. Dormir cada noche tranquilo, sabiendo que he cumplido con mi deber y sin remordimientos ni reproches familiares.

27. Que mis hermanos menores tengan un buen referente en mí y no el de un bala perdida que no se esfuerza y nunca hace nada bien.

28. Cuando apruebo y mejoro mi autoestima tengo menos granos, engordo menos y mi físico mejora. Está comprobado que el estrés y las preocupaciones perjudican el físico de una persona.

29. Es mejor acostumbrarme desde joven al triunfo que al fracaso. Los fracasados cuando van haciéndose mayores se convierten en personas tristes, infelices, pesimistas... que arruinan sus vidas y las de la gente que los rodean.

30. Conocer mis verdaderos límites. Es bueno saber que puedo llegar muy lejos; incluso cuando pienso que he llegado al límite, todavía puedo caminar más...

31. Empezar a ganar dinero pronto e independizarme de mi familia cuanto antes.

32. Evitar la depresión y el mal ambiente que me rodea. Mi familia, mi casa, mi colegio y mi barrio no es lo mejor que a uno le puede tocar. Estudiar me da esperanzas de mejorar el mundo que me rodea.

33. Los que me suelen aconsejar que sea un buen estudiante son las personas que más saben y más me quieren. Por algo será.

34. Porque me conviene, puedo y quiero.

35. Porque después de 34 razones tan contundentes, la verdad... sería de tontos no hacer un último esfuerzo.