El número de niños y adolescentes con trastornos depresivos va en aumento
15 ene 2014 . Actualizado a las 13:01 h.La depresión no solo es cosa de adultos. También está presente en los menores de edad y cada vez con más frecuencia: se calcula que afecta al 5 % de los niños y al 8 % de los adolescentes. No estamos hablando de momentos puntuales en los que se sienten infelices, tristes, desanimados o irritables. La mayoría de los niños pasan por momentos anímicos bajos como parte de su maduración y desarrollo, pero eso no implica la existencia de una patología. La depresión es una alteración grave del estado de ánimo, cualitativamente distinta a la tristeza, que puede interferir en todos los aspectos de la vida diaria: desde el rendimiento escolar hasta las relaciones con amigos y familiares. Por eso es importante detectar los primeros síntomas y actuar a tiempo, ya que es una enfermedad que precisa tratamiento por parte de un profesional.
En cuanto a las causas, hay unas cuantas variables que pueden actuar como desencadenantes de la depresión:
1. Causas biológicas y genéticas: factores hereditarios, bioquímicos, hormonales... Se estima que los hijos de padres con depresión tienen entre 3 y 6 veces más posibilidades de padecer la misma enfermedad en comparación con otros niños que no tienen ese factor de riesgo.
2. Factores socio-familiares: baja comunicación padres-hijos, vínculos afectivos débiles o estilos educativos autoritarios, permisivos o negligentes son algunas de las circunstancias que predisponen a la aparición de una patología de este tipo.
3. Factores externos: la pérdida de un ser querido, la separación de los padres o una situación de estrés continuado por un exceso de actividades programadas y poco tiempo libre también pueden actuar como desencadenantes de la depresión.
4. Factores psicológicos: haber sufrido abusos en el ámbito familiar o escolar, una baja autoestima o la falta de habilidades sociales pueden estar en la base de una depresión infantil.
El comienzo de esta enfermedad puede ser súbito o gradual y no siempre es fácil identificarla, ya que puede presentarse con otros trastornos, como un déficit de atención con hiperactividad o una situación de ansiedad por miedo a los exámenes. Lo importante es estar alerta y tomarse en serio los primeros síntomas. Porque la depresión es mucho más que un simple bajón de ánimo.
Las señales de alarma
Para diagnosticar una depresión los profesionales valoran la presencia o ausencia de una serie de síntomas clave, como los que propone Weinberg en el siguiente cuadro. Para poder hablar de depresión tendrían que darse al menos dos síntomas principales y dos secundarios, durante al menos cuatro semanas consecutivas, que supusieran un cambio significativo respecto al funcionamiento anterior del niño (como si poco a poco hubiera un cambio de personalidad).
En todo caso, si observas en tu hijo algunos de estos síntomas, consulta al pediatra o al médico correspondiente. Él sabrá orientarte.
SÍNTOMAS PRINCIPALES
1. Estado de ánimo disfórico (tristeza, irritabilidad, ansiedad o inquietud).
a) Expresiones o muestras de tristeza, soledad, indefensión.
b) Cambios en el estado de ánimo, mal humor.
c) Irritabilidad.
d) Hipersensibilidad, llora fácilmente.
e) Negativismo, se opone a casi todo.
2. Ideación autodespreciativa.
a) Sentimientos de inutilidad, incapacidad, fealdad, culpabilidad (autoestima baja).
b) Ideas de persecución (siente que los demás le tienen manía, se ríen de él...).
c) Deseos de muerte.
d) Deseo de escapar de casa.
e) Tentativas de suicidio.
SÍNTOMAS SECUNDARIOS
3. Conducta agresiva (agitación).
a) Dificultades en las relaciones interpersonales.
b) Facilidad para discusiones.
c) Poco respeto a las figuras de autoridad.
4. Alteraciones del sueño.
a) Insomnio inicial (tarda en quedarse dormido).
b) Sueño inquieto.
c) Insomnio tardío (se despierta en mitad de la noche).
d) Dificultad para despertar por la mañana.
5. Cambios en el rendimiento escolar.
a) Quejas frecuentes de los maestros, dificultades de atención y concentración.
b) Disminución del esfuerzo habitual en tareas escolares.
c) Pérdida del interés en actividades extraescolares.
6. Socialización disminuida.
a) Menor participación grupal.
b) Menos simpático o agradable con los demás.
c) Retraimiento social.
d) Pérdida de los intereses sociales habituales.
7. Cambio de actitud hacia la escuela.
a) Pérdida de placer en actividades escolares.
b) Negativa o rechazo a ir a la escuela.
8. Quejas somáticas.
a) Dolores de cabeza.
b) Molestias abdominales.
c) Otras preocupaciones o quejas somáticas.
9. Pérdida de la energía habitual.
a) Pérdida de interés por actividades y entrenamientos extraescolares.
b) Disminución de la energía, fatiga física o mental.
10. Cambios en el apetito o en el peso habitual (aumento o disminución importante).
ESCUELA DE PADRES
TEMA DEL MES: La depresión en niños y adolescentes.
ETAPA: Educación obligatoria.
EL DATO: En los niños diagnosticados con problemas de conducta las tasas de depresión pueden situarse entre el 15 % y el 31 % (Observatorio Faros de la salud de la infancia y la adolescencia).
COMPORTAMIENTOS QUE SE DEBEN EVITAR: Dejar de actuar antes síntomas depresivos observados en los hijos por considerar que son «simples llamadas de atención».
ALGUNAS CLAVES: Distinguir la tristeza o el desánimo (situaciones anímicas totalmente normales en todos los seres humanos) de la existencia de una verdadera depresión.
PARA SABER MÁS: «Depresión en la infancia y en la adolescencia. Información para el paciente, familiares y personas interesadas». Este documento, elaborado por el Ministerio de Sanidad y Política Social, es una guía interesante para familiarizarse con las nociones básicas de esta patología y saber hacerle frente cuando afecta a un menor de edad de nuestro entorno.
http://www.sergas.es/Docs/Avalia-t/DepreInfPub/index.html