El de huella hídrica es seguramente uno de los conceptos científicos que cada vez se utilizará más frecuentemente en todos los ámbitos sociales. Fue introducido en el 2002 por el profesor Arjen Hoekstra en sus trabajos para la Unesco, con la finalidad de objetivar y medir el coste que en términos hídricos tienen las actividades humanas.
Dicho de una forma breve y sencilla, la huella hídrica o huella de agua es la cantidad de este elemento que es necesario consumir, evaporar o contaminar para producir un producto o para realizar una actividad. Es un concepto amplio que también se puede calcular para aplicar a una persona, a un pequeño grupo (familia, industria, pueblo), a una ciudad o a la población humana.
Se piensa que este indicador podrá ser de utilidad a la hora de tomar medidas más eficientes en la gestión del agua y será una excelente referencia para medir nuestro consumo de agua.
Estos son unos pocos ejemplos de la huella hídrica de algunos productos de consumo. Se necesitan:
2.700 litros de agua para producir una camiseta de algodón
11.000 litros de agua para producir un pantalón vaquero, que es la capacidad de un típico camión cisterna
8.000 litros para fabricar un par de zapatos de piel de vacuno
2.000 litros de agua para producir 1 kilo de papel
230 litros de agua para un gramo de oro.
52.000 litros para producir un coche sedán.