Fátima Balsa Díaz: «Mi familia está desbordada con la campaña, pero es normal»
ELECCIONES 2016
Esta técnica de laboratorio que devora libros sobre psicología dice que ya no podía quedarse en el sofá. Encabeza la lista por Ciudadanos en Ourense
14 dic 2015 . Actualizado a las 13:03 h.Bajo el brazo, el libro La práctica de la inteligencia emocional, de Daniel Goleman. Fátima Balsa Díaz (1959), candidata de Ciudadanos al Congreso por Ourense, cree que a la política le faltan buenas dosis de psicología.
-¿Por qué lanzarse a la aventura política ahora?
-Ves los informativos, la corrupción, el paro, te preguntas: «¿Cómo puede estar pasando esto?». Ves que la clase media está pagando todo esto. No podemos seguir con este porcentaje de paro, con personas que trabajan y son pobres. Y en vez de estar en el sofá de casa pasas a la primera línea, porque hay que hacer algo. Te ves impulsada por las circunstancias. Hubo primarias y aquí estoy.
-¿Por qué Ciudadanos?
-Es una forma de hacer política distinta. Ciudadanos me ha dado una opción, hay luz al final del túnel. Otras fuerzas no han cumplido sus programas y han vivido a espaldas de la gente. Pero aquí está la oportunidad del voto de castigo. Somos Ciudadanos, no súbditos.
-Pregunta obligada para un candidato de Ciudadanos, ¿usted es derechas o izquierdas.
-Somos un partido de centro. En el ideario se recoge que es un partido de centroizquierda no nacionalista. Y ahí estoy, en el centro.
-¿No es eso una indefinición?
-No, es la definición más clara que hay. Adolfo Suárez era un hombre de centro, consensuó, se sentó con todos. Como dice Albert Rivera, son más cosas las que nos unen que las que nos separan.
-¿Cómo lleva su familia su entrada en política?
-Mi familia está desbordada con la campaña, pero es normal. Creo que puedo llevar a cabo esta misión, el tiempo me lo dirá. Soy una persona luchadora. Mis padres fueron emigrantes. Estuvieron en Lyon, en Francia. Mis tres hermanos y yo nos quedamos con los abuelos aquí. Hay que luchar continuamente. Mi padre me decía que era un poco la mamá de mis hermanos. Era la única chica.
-¿Cómo se lleva eso?
-Bien, porque mi padre era un hombre bastante avanzado en el tema de la igualdad y les decía a mis hermanos que tenían que hacer sus tareas en casa. Hay que progresar en el terreno de la igualdad, algo que yo asumo con normalidad porque lo he vivido en mi propia familia.
-¿Cómo ha vivido la crisis en su ámbito de trabajo, el sector sanitario?
-Estamos en una precariedad total. Se han ido perdiendo trabajadores y prestaciones. La sanidad es intocable. Hay mucho malestar en el sector. El personal sanitario es altamente sensible, la prioridad es atender al paciente y esa prioridad no se está llevando a cabo. Hay pacientes tirados en los pasillos que no se atienden y no se puede seguir así. Ese es mi punto de vista y el que me traslada la gente de la calle. Una vecina me decía hace poco que hay mucha tristeza en la calle. Ahí están las cifras de Cáritas. No nos inventamos nada. Habrá que hacer algo.
-Es técnica de laboratorio. ¿Quiso trabajar en la rama sanitaria desde siempre?
-Yo estaba en la Alianza Francesa, iba a hacer Filología Francesa. Practicaba el francés con mis padres. Pero mi padre se murió joven y yo tuve que empezar a trabajar. Mi familia no pudo darme los estudios que planeaba. Por circunstancias de la vida acabé haciendo auxiliar de enfermería, técnico de laboratorio. En la rama sanitaria necesitas estar muy al día. Tuve una gran ayuda de mi marido para poder con todo.
-¿Cómo concilia la política con todo lo demás?
-Tenemos dos hijos. Es imprescindible el apoyo de tu pareja para estar en política. Mi hijo pequeño de repente me dice: «Mamá, ¿es que no sabes que hoy voy a saxo?». Mi marido es el que va y viene. Y la cocina también es cosa de él. Yo trabajo en Verín y con mis horarios no es fácil.
-¿Es cierto que ha estado adelantando guardias para tener más días para su agenda de política?
-He hecho turnos dobles para liberar días. Otros compañeros han pedido un mes sin sueldo, yo no puedo. No somos políticos profesionales, somos gente de la calle.
-Muchos trabajadores de la sanidad se han marchado a otros países. ¿Hay casos en su entorno?
-Claro, en mi entorno hay un montón de gente que se ha ido. Mis compañeros tienen que buscar empleos en Londres, en Francia... Pero sucede en otros sectores. Hay talentos que se han tenido que ir para el extranjero y esos talentos tenemos que recuperarlos para que se cree riqueza.
-¿No es un lío engrasar la maquinaria de un nuevo partido?
-Bueno, es distinto. Pero tenemos unos magníficos profesionales en este partido. Otros de otras fuerzas tendrán mucha experiencia, pero no han solucionado nada.
-¿Cuesta meterse en el papel de personaje público?
-A mí no me cuesta hablar con la gente, me encanta, siempre me ha gustado. Los compañeros siempre me han comentado sus cosas, nos reímos... La gente es maravillosa. Hay que ser felices. No es tan difícil hablar, convivir.
-Pues los discursos políticos suelen ser de confrontación.
-Así nunca se ha solucionado nada. Cada uno sigue con su postura. A la gente no le gusta.
-Se ve a diario en las tertulias políticas. ¿Las sigue?
-Todo el día estamos en ello. Me envían mensajes para decirme que echan esto, que sale lo otro... Está la gente de la gestora trabajando a tope.
-¿Muy pendiente del móvil?
-Mi hijo mayor me envía mensajes: «Mamá, contesta a esto».
-¿Queda tiempo para algo de ocio?
-Nada. Cuando lo tengo me gusta leer. Tengo una licenciatura en Psicología y las obras relacionadas con ese tema me apasionan. Me gusta la psicología positiva. Las formas de pensar y los marcos mentales del ser humano me interesan mucho. Todo esto hay que aplicarlo a la sociedad para que sea más feliz. También hay que aplicar psicología a la política.
-¿Le falta psicología a los políticos?
-Sí. En política falta empatía, tener en cuenta a los demás.
fátima balsa díaz cabeza de lista por ciudadanos en ourense