Los populares apartan de la actividad electoral a su número dos por Segovia, Gómez de la Serna, implicado con el embajador en la India en el cobro de comisiones
12 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Los casos de corrupción han golpeado al PP a lo largo de toda la legislatura, de la Gürtel a Bárcenas pasando por la Púnica. El propio Mariano Rajoy ha dicho que es lo que más ha desgastado a su partido, incluso por encima de los recortes que hizo el Gobierno. Hasta ahora la corrupción, el talón de Aquiles de los populares, había pasado bastante inadvertida en la campaña. Tan solo apareció en primer plano en el debate televisivo a cuatro, sobre todo cuando el candidato de Ciudadanos, Albert Rivera, enseñó la primera página de un diario en la que se afirmaba que Rajoy había cobrado sobresueldos ilegales. Pero el presidente del Gobierno no estaba allí para responder. Sin embargo, pasado el ecuador de la campaña, se ha dado el escenario que más temían los estrategas electorales del PP, la aparición de un nuevo escándalo en plena campaña.
«Absolutamente normal»
El caso en el que están implicados el embajador español en la India, Gustavo de Arístegui, y el diputado y número dos de la lista popular por Segovia, Pedro Gómez de la Serna, ha sacudido al PP a poco más de una semana de que se celebren las elecciones. Ambos habrían cobrado comisiones millonarias por asesorar a contratistas españoles para hacer negocios en el exterior, según informaron el miércoles dos medios de comunicación. Los cuatro años de Rajoy en la Moncloa concluyen con otro caso muy grave que va a proporcionar dinamita a sus adversarios. Aún no se conoce el alcance jurídico que tendrá, es decir si las actividades de los denunciados son delictivas, pero está claro que existe más que una sospecha de corrupción.
Tanto el Gobierno como el PP trataron ayer de minimizar daños, poniendo de manifiesto la rapidez con que han actuado nada más estallar el asunto. Sin embargo, la primera reacción de Rajoy fue dar por buenas las explicaciones de Gómez de la Serna y considerar que todo era «absolutamente normal». Una vez más el presidente del Gobierno salía a apoyar a acusados de corrupción, como hizo en un primer momento con Luis Bárcenas, al que envió el famoso SMS «Luis, sé fuerte», Jaume Matas o Carlos Fabra.
El PP abrió el jueves expediente disciplinario a los dos implicados y ayer apartó de la campaña a Gómez de la Serna. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, resaltó que el Gobierno actuó «de manera inmediata» tras publicarse la información sobre los negocios del embajador en Nueva Deli y el diputado del PP. Ese mismo día la Oficina de Conflictos de Intereses, dependiente del Ministerio de Hacienda, abrió una investigación y dio 15 días de plazo a Arístegui para que dé explicaciones sobre las comisiones que cobró por mediar para que empresas españoles se adjudicaran grandes contratos en América Latina y África.
Rápida actuación
La vicepresidenta destacó que esa rápida actuación ha sido posible gracias a dos cambios legislativos llevados a cabo por el Gobierno: la ley reguladora del ejercicio de alto cargo y la ley de transparencia, información y buen gobierno. «La Oficina de Conflictos de Intereses tiene la capacidad de actuar de oficio e inmediatamente tan pronto como tenga noticia de un posible o supuesto incumplimiento de las leyes en materia de incompatibilidades», subrayó.
El escándalo ha causado conmoción en el PP, que veía con satisfacción cómo transcurría la campaña de perfil bajo que había diseñado sin que Rajoy tuviera que dar explicaciones sobre la corrupción. Además, los populares no pueden retirar a Gómez de la Serna de la lista por Segovia, ya que una vez que la candidatura ha sido ratificada por la Junta Electoral el partido carece de margen de maniobra y solo el candidato puede decidir si se va a no.
«Hasta el último minuto»
En Moncloa y en la calle Génova están convencidos de que Pedro Sánchez usará este escándalo como munición pesada en el cara a cara del lunes. De hecho, el secretario general del PSOE comenzó ayer a tratar de rentabilizar el asunto. «Esta ha sido la legislatura de la corrupción y el PP se empeña en recordárnoslo hasta el último minuto», aseguró. Y apuntó directamente al presidente por considerar normal que «un diputado y un embajador del PP cobran comisiones por lograr contratos en terceros países». «Ya conocemos cuál es el código ético de Mariano Rajoy», afirmó. «El PP tiene tal excedente de corrupción que ya lo exporta a otros países», añadió.
Albert Rivera aseguró que si se aplicara el baremo de su partido Arístegui debería dimitir y lo comparó con el caso del alcalde de Ciudadanos en Espartinas, José María Fernández, que dejó el cargo tras conocerse que está imputado por un presunto delito de prevaricación. «Si lo que nos ha pedido el PP en el municipio de Espartinas tuvieran que aplicarlos ellos, se quedarían con la mitad de la gente», señaló.