El voto oculto


Son días en que los políticos ven electores hasta debajo de las piedras. A Feijoo, que se ha lanzado con frenesí a recolectar votantes por toda Galicia, le salió ayer uno de una tapa de registro. No está claro si ese apretón de manos entre el responsable de arreglar las averías de Galicia, tema aparte es que las resuelva, y el de arreglar la avería de esta calle de Gondomar equivale a un compromiso explícito de que el domingo la papeleta caerá del lado del PP. A lo mejor pasa por ahí mañana Besteiro y sale otra mano de la arqueta. Apoyos, desde luego, no le sobran. Ni a él, ni a nadie, aunque hasta qué punto no lo sabremos hasta el domingo por la noche, pues la indecisión y la opacidad es una de las principales fuerzas políticas de las encuestas esta temporada. De ahí el valor del voto de cada uno, se encuentre este bajo unas piedras, o bajo una arqueta. El voto es tan importante que algunos políticos solo lo buscan, pero se les pasa explicar para qué lo quieren. Quizás prefieren que no lo sepamos... Otros se han cansado de sus ayuntamientos y buscan votos en concellos ajenos a ver si suena la flauta. No saben, o no quieren saber, que el voto es una cosa demasiado seria como para tomárselo a broma.

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Votación
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