Redacción / La Voz

La Lomloe, la nueva ley educativa, presta especial atención a los planes de mejora de los centros. Uno de los cinco objetivos de la ley es precisamente ese: «Un enfoque transversal orientado a que todo el alumnado tenga garantías de éxito en la educación por medio de una dinámica de mejora continua de los centros educativos y una mayor personalización del aprendizaje». Estos planes se deben incluir ya en «el proyecto educativo del centro» y se «revisará periódicamente». Y vuelve a hacer mención a estos proyectos al hablar del análisis de los resultados de las evaluaciones diagnósticas.

¿En qué se traducen estos planes? Es un contrato entre la Administración educativa y el centro: la consellería le da dinero a un colegio o instituto a cambio de un proyecto de mejora, que tiene que primero presentar y después justificar. En las diferentes comunidades puede adoptar formas distintas, con más o menos dinero, con objetivos temporales claros o no. En Galicia se ha optado —los puso en marcha José Luis Mira, el actual director xeral en su anterior etapa, en el 2010— por un modelo lo más aperturista posible, para que todos los centros se puedan incluir y adapten las acciones a desarrollar a sus propios intereses (verdadera autonomía de centro) y lo cierto es que da bastante buen resultado; es una de las muchas razones que explican los buenos datos gallegos.

Contra el fracaso escolar

Este año, la Consellería de Educación ha hecho un cambio importante en estos contratos-programas para potenciar los relacionados con el refuerzo a los alumnos que vayan rezagados, además de incorporar nuevas líneas, para fomentar el manejo de las emociones y potenciar la actividad física. Es interesante ver cómo los programas se afianzan entre las direcciones. Si el año pasado eran 8 los centros que estaban inscritos en 11 líneas, ahora son el doble, 16; y con 10 programas hay 17, así como 16 tienen 9 líneas de trabajo en marcha. En total, hay unos 100 centros con siete o más contratos programa y son 430 los que tienen alguna propuesta en marcha. Y eso sin contar ARCO, que es la línea más importante y reúne este año a más de 500 participantes. Entre los dos programas (muchos centros están en ambas propuestas) son 644 los colegios e institutos con planes de mejora, el 60% de los centros públicos gallegos.

REFUERZO

La línea más importante. La línea de refuerzo es la más importante, y este año con mayor motivo. Su objetivo es reconducir la deriva de alumnos de bajo rendimiento, de ahí que resulte vital para bajar las cifras de suspensos, repeticiones y fracaso escolar.

Dos partes. Este año más que nunca se diferencian las dos partes del programa: por un lado, el refuerzo de competencias clave con actividades realizadas por los propios docentes en horario escolar; y por otro, la iniciativa ARCO (Apoyo, refuerzo de competencias y orientación), un programa estatal con fondos europeos y gallegos que supone más profesorado en el centro.

COMPETENCIAS CLAVE

Tres líneas. Se pueden ver los centros en el segundo buscador de esta noticia, y se corresponden con las actividades 1a, 1b y 1c (para lengua, matemáticas y ciencias) de los contratos programa. Están pensadas para alumnado de primaria, secundaria y FP básica. Se desarrollan con profesorado del centro y en horario lectivo.

Sin límites. Cada centro decide qué propone: pueden ser desdobles (la mitad de la clase hace una cosa y la otra mitad, otra), actividades en el recreo, proyectos de varias asignaturas, teatro...

Participantes. Hay 192 centros que se han inscrito en estos programas. De estos, 121 están en las tres líneas de actuación, 42 en dos de ellas y 31 en una sola. Por provincias, 106 (83 tienen primaria) son de Pontevedra, 57 de A Coruña, 17 de Ourense y 16 de Lugo.

ARCO

Qué es. La iniciativa ARCO supone un profesor de refuerzo para el centro, con un objetivo muy concreto, centrarse en las clases que tengan más problemas. En las bases del programa gallego no se establece la función exacta de ese refuerzo formativo, solo que actuará en horario lectivo y en el aula ordinaria. ¿Qué puede hacer? Por ejemplo, un desdoble, partir la clase en dos, con lo cual cada docente atenderá a un grupo más pequeño de alumnos, pero también puede ser un segundo profesor en la clase (esta modalidad se ve con muy buenos ojos entre los centros más innovadores) y simplemente entre ambos atender las dudas de los estudiantes.

Tres líneas. La uno es para primaria, la segunda para 1.º de ESO y la tercera para 4.º de ESO.

 

En primaria. Este programa se aplica en Galicia desde 4.º de primaria, una opción muy interesante porque es en este curso cuando ya se han detectado los posibles problemas de aprendizaje de un alumno y también cuando comienza a abrirse la brecha social entre los estudiantes. Atajar el problema aquí evita muchas repeticiones más adelante y el posterior fracaso escolar.

1.º de ESO. Está pensado para los alumnos repetidores en este curso, y no solo se pretende con el refuerzo que alcancen a sus compañeros, sino también animarlos y orientarlos para que no abandonen (la repetición y el abandono escolar están íntimamente relacionados).

4.º de ESO. Pretende arreglar uno de los mayores desastres que ha supuesto la Lomce para secundaria. La ley Wert (en vigor) establece que los alumnos que en primero no avanzaban como es esperado (muchos con problemas intelectuales y de desarrollo) van a un curso paralelo en segundo y tercero —PMAR—, donde se aprende por ámbitos: una suerte de pelotón de los torpes (la LOE y la nueva Lomloe tienen un perfil integrador, la adaptación curricular, dentro del aula ordinaria). Con PMAR se aparta a este alumnado de la clase ordinaria, que muchas veces disruptivo y poco motivado para seguir el ritmo del resto. El problema fundamental —además de la segregación que supone— es que en 4.º de ESO estos alumnos vuelven a la clase ordinaria, pero como la brecha generada es casi imposible de superar, su integración los aboca al fracaso.

Pues bien, la iniciativa ARCO está especialmente pendiente de estos estudiantes procedentes de PMAR.

Quiénes participan. Los centros participantes, más de 500 (el año pasado apenas pasaban de cien), lo hacen según una serie de puntos, en los que se priorizan el porcentaje de repetidores, alumnos con materias suspensas del año anterior y estudiantes con necesidades de apoyo educativo que hay en una clase; también se valoran los porcentajes de alumnos que suspenden Matemáticas, Ciencias o Lengua; y en cuarto de ESO, el porcentaje de estudiantes que hicieron segundo y tercero en PMAR.

Mejorar el clima de convivencia, el otro gran objetivo

Favorecer la tolerancia, construir una sociedad de personas con los mismos derechos, que acepten y respeten a todos por igual, y donde las mujeres, que no son una minoría sino la mitad de la población, puedan tener la representación que les corresponde. También promover la excelencia, el apoyo a los alumnos más brillantes. Con esta premisas, la Xunta ofrece una serie de programas para los centros públicos que completan las líneas de refuerzo.

Son las líneas 3, 4, 5 y 6: Iguala-T, Con-Vive, Inclúe-T y la nueva Eduemociona, y tienen 230, 240, 200 y 225 centros inscritos, respectivamente. Con el dinero que reciben los centros proponen actividades, concursos, viajes o proyectos para incidir en los aspectos sociales, que tanta importancia tienen en el mundo laboral hoy.

También hay otras líneas, como una propia de prevención del abandono escolar (además de los refuerzos propiamente dichos) y en la que se han inscrito 46 centros; la de excelencia, con 162 apuntados; la que mejora la gestión de los centros, a la que se han apuntado 76 colegios e institutos; la última línea, nueva, tiene como objetivo fomentar la actividad física en horario lectivo y tiene ya 152 interesados.

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Galicia generaliza los planes de mejora para reducir el fracaso escolar