Los antiguos alumnos de la promoción 1955-1960 de Derecho regresaron ayer a las aulas universitarias de la vetusta Facultad de Geografía e Historia -donde estudiaron hace medio siglo- para festejar sus bodas de oro. La jornada conmemorativa se inició muy religiosamente con una misa en la iglesia de los franciscanos para, acto seguido, encaminarse al aula 4 -la suya de cuando eran jóvenes-, donde fueron recibidos por el decano, Luis Míguez Macho, el presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la USC, Perfecto Yebra Martul-Ortega, y el profesor José María de Frutos Isabel, en representación de los antiguos profesores, así como por Jesús Varela Fraga, representante de los alumnos. Fue volver al ayer aunque con la mente más sosegada y algunas canas. Después colocaron una placa conmemorativa en el Recanto da Saudade. Una comida de hermandad sirvió para que todos compartieran obra vida y milagros durante el último medio siglo. Ayer, como quien dice.
Unos se fueron antes pero otros dijeron adiós a las aulas ayer mismo. Y lo hicieron con la solemnidad que siempre se le presupone al Paraninfo de la Facultad de Historia donde, bajo la atentísima mirada de su directora, Luz Gigirey Prieto, o el vicerrector José Manuel Mayán, los alumnos de la Escuela Universitaria de Óptica celebraron el acto oficial de la licenciatura.
Los niños siempre son los reyes de la casa, pero ayer lo fueron más en la gran casa de Área Central, un centro comercial que ayer festejó por todo lo alto el Día das Letras Galegas. Los niños tuvieron una sesión de cuentacuentos, participaron en un taller de elaboración de marcapáginas y, de regalo, recibieron cada uno su libro destinado expresamente a fomentar «a lectura en lingua galega». Mientras se divertían los niños, los mayores visitaron el rastro de antigüedades que, como todos los terceros sábados de mes, se encontraba instalado en la esquina roja del complejo comercial, que ayer exhibía cientos de objetos de coleccionismo repartidos en veintinco puestos de venta anticuaria.