Escolarización de los hijos

Celso Currás
Celso Currás NUESTRA ESCUELA

EDUCACIÓN

Se está celebrando el proceso de admisión de alumnos en centros docentes de cara al próximo curso. Conseguir plaza en el más deseado va a depender de que el domicilio o el lugar de trabajo de los padres estén en su área de influencia, de que ya haya hermanos escolarizados en él, de la renta familiar o de otras condiciones. Muchas familias no van a lograr que sus hijos puedan matricularse en su colegio preferido, porque la mayor demanda se concentra en unos pocos, mientras que otros no llegan a cubrir las plazas que ofertan. El gran debate de la posibilidad de elección de centro educativo tiene una pregunta con muy difícil respuesta: ¿Debe el Gobierno aumentar la oferta donde hay más demanda, llegando incluso a concertar más unidades en centros privados? Las razones para la elección de colegio son varias, pero hay dos primordiales: fama de la institución, generalmente asociada a mayor éxito educativo, y oferta de servicios y actividades complementarias y extraescolares. Esta se sitúa ya en lugar preferente, debido a la cada día más difícil compatibilidad de la vida laboral y familiar. Enseñanzas de inglés, música, deportes o informática, al margen del currículo oficial, tienen gran demanda, pero lo que realmente desean muchos padres es disponer de servicios de transporte, alimentación o control de sus hijos fuera de los horarios ordinarios. Tradicionalmente, esta oferta estaba en manos de centros privados pero cada día son más los públicos que la prestan, con lo cual estos compiten mejor y, dada su gratuidad total y excelentes instalaciones y recursos, se convierten en una buena opción a la hora de escolarizar a los hijos. Sin embargo, a la hora de elegir colegio hay que tener en cuenta variables esenciales como son el proyecto educativo o el carácter propio, en el caso de los privados. Estos documentos indicarán a los padres si hay coincidencia en la educación que quieren para sus hijos. Son muy importantes también: la calidad docente y la existencia de buenos equipos de orientación y de atención a problemas de aprendizaje o a necesidades educativas especiales; la posibilidad de inmersión en idiomas o intercambios con otros países; la convivencia de alumnos de diferentes ámbitos sociales y culturales, que permitirán conocer mejor la sociedad en que vivimos, etcétera. En cualquier caso, la formación será mucho más eficaz y completa si hay un buen entendimiento y coordinación entre los padres y el centro docente. Aún más: todos los estudios coinciden en que el rendimiento escolar depende más de la familia que del tipo de escuela. Los padres son insustituibles en las funciones formativas primarias: sentimientos, actitudes y valores. Sin su permanente afecto y apoyo, pero también autoridad, los hijos van a tener problemas educativos por muy bueno que sea el centro en el que estén escolarizados.