La Universidad dedicará el edificio de la ONCE a residencia estudiantil

N. D. Amil / S. Barral

EDUCACIÓN

16 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El campus de Pontevedra puede tachar una casilla más en la lista de demandas para convertirse en una universidad del siglo XXI. La necesidad de una residencia de estudiantes parece cimentarse sobre seguro después de que la Universidad aceptase la edificio de la ONCE para convertirlo en una residencia el próximo curso.

El vicerrector del campus, Jesús Hernández, confirmó al Concello el interés por los terrenos de la ONCE para este uso, al mismo tiempo que el Concello de Pontevedra puso sobre la mesa el firme propósito de agilizar los trámites para materializar la cesión del edificio en un plazo de tres meses. «La tramitación puede estar alrededor de tres o cuatro meses y creo que podemos llegar a tiempo», señaló Casal al término de la reunión mensual de la comisión mixta Concello Universidade. Hernández espera que se agilicen los trámites para poder acometer las obras de mejora y sacar la concesión de los servicios.

Apenas han pasado dos meses desde que el rector Alberto Gago, visitaba las instalaciones para comprobar in situ las posibilidades que ofrecía el recinto de Campolongo. Hernández valoró el 27 de noviembre el estado del edificio, con instalaciones ya construidas para albergar a 116 alumnos en habitaciones simples, dobles y triples. La planta baja y el semisótano servirá para acoger servicios comunes de los que carece el campus, como aula de estudio y de informática. El pabellón anexo se convertirá en unas pequeñas instalaciones deportivas.

Humanización

Si una de la demandas de la Universidad parece estar cumplida, la comisión mixta recuperó ayer otra de las grandes promesas pendientes para la reunión: la humanización del campus. «Hai que recoñecer que o campus foi creado de forma individualizada e non concebido como espazo común», señaló Teresa Casal, quien recordó que esta necesidad lleva consigo la humanización de los viales de entrada y salida del campus, además de la posibilidad de levantar un sendero de pérgola para una zona próxima al río Lérez «na que se moven a diario milleiros de persoas e queda moi desabrigada».

Instó a que técnicos universitarios y del Concello definan esta primera fase de actuación sin que haya que acometer ninguna modificación urbanística, ya que la peatonalización obligaría a variar el Plan Especial. Otra posibilidad que barajan es la inclusión de estos trabajos dentro del futuro PXOM para evitar trámites largos e inciertos. En la reunión de febrero darán una vuelta más a esta demanda que se alarga ya más de dos años.