Al Politécnico, con la espalda relajada

EDUCACIÓN

El instituto de Lugo es de los pocos centros de la provincia que tiene taquillas en todas las clases de ESO y Bachillerato para que los alumnos eviten las mochilas cargadas

31 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Cargar a diario sobre la espalda alrededor de diez kilos de libros, libretas, estuches y demás material escolar no puede ser bueno. Aunque se tengan 17 años y se esté fuerte como un roble. Menos aún si se tienen 11 y se acaba de acceder al instituto, siendo todavía un niño. Conscientes de los serios problemas físicos que conlleva el peso excesivo de las mochilas, el equipo directivo del IES Politécnico de Lugo decidió dotar a todas las clases de ESO y Bachillerato de taquillas. En total, unos 400 alumnos, con edades comprendidas entre los 11 y los 18 años, se benefician de la medida, que es pionera en la provincia, como destacó ayer la directora del centro, Mónica Ramos Pérez.

«Un niño de ESO o de BAC tiene cada día 6 horas de clase por la mañana y un día a la semana también por la tarde. Con una media de seis o siete asignaturas cada jornada, en las que, salvo Educación Física, hay que tener libro y libreta, porque a estas alturas [en esos niveles académicos] ya no se utiliza un único carpesano para todas las materias», explicó la docente.

Con este panorama, tener un lugar en el que dejar a buen recaudo el material que no necesitan llevarse a casa todos los días supone un gran alivio para las espaldas de los estudiantes. Parte de ellos tienen que recorrer varios kilómetros -viven en lugares como Gondar, Muxa, A Campiña o Benade- para acudir al instituto, que cuenta con servicio de transporte escolar para los alumnos de ESO. «A los de BAC y ciclos también se les deja venir si quedan plazas libres», señaló Ramos Pérez.

El número de taquillas instaladas depende del tamaño del grupo. En la mayoría, los chavales tienen una individual, aunque en algunas clases comparten una cada dos alumnos.

Ayer, en un aula de ESO los críos mostraban encantados los llaveros, en los que lucen desde un mini volante a una zapatilla de fútbol.

«Moitas veces perden a chave»

El profesor de Lingua Galega Alfonso Villar indicó que «moitas veces perden a chave e din que non poden pillar os libros». Pero el truco juvenil nunca da resultado, ya que el instituto tiene siempre una llave de repuesto, «por se acaso».