La suerte o la desgracia de ser más joven que la Constitución

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa OURENSE

EDUCACIÓN

MIGUEL VILLAR

En directo | El aniversario de la Carta Magna El decano del Colegio de Abogados, Miguel Ángel Trigás, habló ante casi doscientos estudiantes de bachillerato de un documento que le cambió la vida a los españoles

03 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?asi más nervioso que en un juicio, el decano de los abogados ourensanos se enfrentó ayer a un jurado difícil de convencer. Parece que casi doscientos estudiantes de bachillerato imponen más que un juez o un fiscal, sobre todo si el tema de conversación es una Constitución con más años que los destinatarios de la charla. Miguel Ángel González Trigás pudo comprobar ayer que haber nacido en un seno constitucional, en un Estado de Derecho, regala la suficiente valentía como para considerar que la Carta Magna en un rollo. «Sei que pensaredes que esto é un aburrimento. Pero máis aburrido era antes, cando non se podía falar ou ibas ó cárcere simplemente por intentar formar unha asociación», explicó Trigás. Los chavales atendieron -así así- a las reflexiones que el abogado hizo sobre la Constitución, sobre lo que ésta significa para los españoles y sobre su futuro. No parece un tema que les inquiete teniendo en cuenta que le plantearon al conferenciante una pregunta por centro escolar (eran tres) casi dictada por los profesores. Informados, lo que se dicen informados, no parecían estar los estudiantes de los avatares constitucionales. Cuando salió el tema de la sucesión en la Jefatura del Estado tampoco mostraron gran interés hasta que oyeron pronunciar a Trigás eso de «príncipe Felipe» que sonó a «Ábrete Sésamo» en la atención de los jóvenes. Quien iba a decir que Letizia iba a conseguir que los estudiantes mostraran algo de interés por la Constitución. Ayer quedó claro que el documento no les interesa demasiado a los chavales -muchos pasaron de recoger un ejemplar-. Si esto es bueno o malo no se sabe. Como tampoco se sabe si es una suerte o una desgracia ser más joven que la Constitución. Y tratarla de usted, como a los abuelos.