El edificio con más alumnos del campus incumple las medidas de seguridad

Marta Vázquez Fernández
Marta Vázquez OURENSE

EDUCACIÓN

PILI PROL

Los expertos afirman que hoy se consideraría «un disparate» la construcción del edificio de hierro DOCUMENTACIÓN La sede de la Facultad de Educación e Historia carece de ventanas

21 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?l edificio con mayor número de alumnos del campus de Ourense no cumple las medidas de seguridad. Ni salida de emergencia, ni escaleras en el exterior del edificio para facilitar la evacuación ni, tan si quiera, experiencia en simulacros. En estas condiciones se encuentra el edificio de hierro, sede de Historia y Ciencias de la Educación, y centro de estudio, aunque esto no significa que estén todos a diario, de más de dos mil estudiantes. De haber una emergencia, como un incendio o cualquier otra incidencia que requiriera la evacuación, la situación sería de impredecible resolución. A pesar de que su construcción se llevó a cabo cerca de los años noventa, cuando ya existía una ley preventiva que exigía medidas de seguridad -tanto en materiales como en dotaciones internas y externas- en los edificios públicos, el edificio de hierro del campus de Ourense fue construido sin contar con esos requisitos. Tanto es así que expertos del cuerpo de bomberos de Ourense afirman que, hoy en día, la construcción externa del inmueble «sería considerada un disparate». Así lo explica Aurelio Gálvez quien pone de manifiesto que «hoy no se dejaría construir porque el hierro exterior no está protegido y es peligroso en caso de incendios, ya que se calienta muy fácilmente», señala. Los integrantes Tampoco las personas a las que les ha tocado trabajar o estudiar en un inmueble que, por su original diseño arquitectónico, impide la apertura de ventanas en todas las plantas excepto en una, están muy contentas con la instalación. La propia decana de Historia, Susana Reboreda, afirma en este sentido que no se explica cómo un edificio público de estas características no cuenta con salidas de emergencia o escaleras de seguridad, «nos resultaría imposible bajar desde la cuarta planta en caso de incendio y tampoco podríamos saltar por la ventana, ya que no hay, todo son cristaleras», comenta. Algunos extintores repartidos, en eso sí que se cumple la ley, por las cinco plantas, cuatro de aulas y despachos y un sótano para la biblioteca y sala de estudios, serían el único arma de quienes estuvieran dentro del edificio en caso de una emergencia. Aunque el otro decano que también tiene su centro de trabajo en este inmueble, Xosé Manuel Cid, no es tan explícito, sí deja claro que las virtudes escasean en el popular inmueble. «O edificio é o que temos pero non podemos olvidar que ten moitas deficiencias que só se poderían mellorar si se poidera facer de novo», afirma el responsable de Ciencias de la Educación. Nadie, en realidad, es ajeno a los defectos de nacimiento del inmueble. No en vano hace menos de dos años la Universidad de Vigo tuvo que invertir una importante cantidad presupuestaria en un edificio relativamente nuevo que, sin embargo, tenía un sistema de aire acondicionado que entrañaba riesgos para la salud de los inquilinos. Hoy aquella deficiencia está subsanada pero quedan muchas otras que, al menos de momento, parecen tener difícil solución. Más aún, a pesar de las carencias, el edificio es desde hace unos meses, sede del vicerrectorado del campus de Ourense.