Mascarillas baratas para todos

EDUCACIÓN

ÓSCAR VÁZQUEZ

La Universidad comprará material adecuado para sus cientos de voluntarios ya que la protección que se está facilitando en muchos casos no defiende de los volátiles tóxicos

16 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Peces de colores colgando de la tanza. Barullo en torno a la mesa informativa de la marea negra. En el salón de actos de Ciencias hay unos 60 jóvenes que se disponen a oir las instrucciones de Enrique Díaz, colaborador de la Ofician de Medio Ambiente de la Universidad que acaba de concluir su trabajo con la Sociedad Española de Ornitología y ahora se dispone a dar ayuda a los jóvenes estudiantes. En la sala hay algunos que ya saben mucho, como dos chicas que hacen una serie de puntualizaciones sobre los guantes. No sirve cubrirse sólo con látex, hace falta otro par de guantes especiales para hidrocarburos de un material más duro, que no se rompan. Hay que unirlos bien al impermeable para que no haya ninguna rendija por la que pueda entrar el pegojoso chapapote, cuyos efectos sobre la piel son muy nocivos. Enrique Díaz advierte sobre las mascarillas: «es muy importante que sean de clase A porque se están usando muchas otras que no sirven, es más, son más perjudiciales que beneficiosas. Me han dicho que A Coruña llevaron una partida de mascarillas buenas pero tuvieron que devolverlas porque eran muy caras». Enrique promete que la Universidad de Vigo comprará material adecuado para sus voluntarios. Todas las mañanas sobre las siete y cuarto parten varios autobuses con estudiantes hacia los puntos negros. Los de Ciencias van a trabajar como coordinadores del resto de sus compañeros de la Universidad. Al menos sesenta se han ofrecido para ello. Deben impartir una pequeña charla orientativa en los propios autocares. No se trata de llegar allí y agotarse en media hora acarreando cubos rebosantes porque «te puede dar un tirón de espalda y quedarte lesionado, por lo que te puedes pasar el resto del día en el autobús, esperando que termine la jornada de los demás», advierte Enrique Díaz. Díaz pide disciplina y organización de los grupos y someterse a la persona que en cada playa dirige los trabajos. De lo contrario se pierde eficacia. Y eso sí, si notan que algo se están haciendo mal, que lo comuniquen a la Oficina de Medio Ambiente.