Santoalla cursa 3 expedientes de abandono escolar al mes

REDACCIÓN LUGO

EDUCACIÓN

El delegado de Educación reconoce que falta colaboración paterna para actuar Educación remite al mes entre dos y tres expedientes de media al servicio de menor dependiente de Familia y al Tribunal Tutelar de alumnos que están matriculados en niveles de enseñanza obligatoria y que dejan de acudir a clases, según confirmó el delegado Jaime Santoalla. Apuntó que corresponden a escolares tanto payos como gitanos, aunque estos últimos son más frecuentes. Puso de manifiesto las dificultades para actuar en muchos casos por falta de colaboración de los padres.

09 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Santoalla explicó que cuando un alumno falta a clase el centro se pone en contacto con la familia para que adopte medidas al respecto. Si desde esta instancia se constata que no se actúa, se comunica el caso al servicio de menores. El delegado de Educación explicó que las autoridades educativas «non somos policías» y apuntó que los mecanismos para que se cumpla la normativa de escolarización obligatoria hasta los 16 años «terían que adoptalos a Xusticia ordinaria, o mesmo que se hai malos tratos». Santoalla explicó que todos los expedientes que se remiten a Familia y a Menores no son casos de abandono contrastado, sino que hay algunos, sobre todo a principios de curso, de alumnos a los que sus padres cambian de centro y transcurre un tiempo largo entre que el centro receptor solicita el expediente al anterior. Insistió en que los casos de abandono solían darse a partir del mes de diciembre. El absentismo escolar y el abandono de los estudios antes de cumplir los 16 años de edad, sobre todo de integrantes del colectivo gitano, salió a la luz pública a raíz de que una familia de Santiago retirara del colegio a una niña de 14 años para casarla. En la capital lucense existen dos casos similares al santiagués, también dentro de la colectividad gitana. Una adolescente de 13 años, embarazada de 4 meses, dejó el instituto para casarse con un primo suyo. La otra es una chica de 14 años, que está tramitando el matrimonio civil. Las bodas a tan temprana edad en la comunidad gitana son algo frecuente, pero cada vez más cuestionado incluso dentro del propio colectivo, ya que supone además que las chicas abandonen sus estudios para dedicarse al cuidado de sus esposos. De todas formas mayoritariamente entre los gitanos se sigue considerando normal que una niña deje de estudiar o se quede embarazada en plena adolescencia.