Pilar del Castillo ardió ayer en la playa del Orzán. No la quemó el sol. Fueron los estudiantes. Montaron y prendieron fuego a una falla presidida por una fotografía de la ministra. La protesta estaba anunciada para la una de la madrugada de ayer. Se retrasó. Los falleros llegaron a tandas. «Algunos aún están en María Pita», explicó un portavoz. En la plaza practicaron el tiro a la diana, en cuyo centro figuraba una foto de la inevitable. Media hora después se pusieron manos a la obra. Eran cincuenta y un perro. La falla, hecha de cartones, se consumió al grito de «se quema la LOU». «Non a LOU», se insistía en la arena, donde unas velas dibujaban esa frase. Tras el acto, a dormir: «Hay que chapar», anunció una joven a la que sólo dos asignaturas separan de ser licenciada. La próxima semana habrá otra protesta en el Orzán. Está previsto clavar una pancarta en el mar. «Habrá que venir de pareo», anuncia una moza. Con lo fría que está el agua, la iniciativa suena a auténtica loucura. «Tendremos que pedirle a los surfer sus trajes de neopreno», propone alguien.