Las antiguas tierras de Carbia conformaron a mediados del siglo XX el actual municipio Las fértiles tierras que conforman el municipio de Vila de Cruces, junto con un clima moderado que posibilita el cultivo de vides y frutales, fueron asiento desde muy antiguo de «frades e fidalgos», que veían en esta zona un lugar apropiado para su vida. Camanzo, Piloño, Brandariz, son sólo tres ejemplos de cenobios que extendieron su poder por tierras cruceñas, tierras que también vieron como sus aldeas, sus parroquias, eran «colonizadas» por la nobleza, dejando para el recuerdo los pazos que le sirvieron de morada, los mismos que ahora contribuyen a incrementar los ya por sí bellos parajes de este ayuntamiento.
02 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Las tierras que conforman el actual municipio de Vila de Cruces, antiguamente Carbia, presentan, como el resto de los ayuntamientos que integran la comarca de Deza, un censo elevado de pazos y «casas grandes», recuerdo de la hidalguía que en el pasado señoreaba grandes extensiones desde sus mansiones nobiliarias, hidalguía relacionada desde antiguo con el clero y monasterios. A lo largo de las páginas de esta serie se abordó el estudio de ocho grandes casas que tuvieron una relevancia especial en otros tiempos. Comenzó la andadura el 26 de diciembre del año 1999 con la Casa de Altamira (San Pedro de Cumeiro), primera de este ayuntamiento que fue estudiada. Ocho grandes casas Las siguientes, y a lo largo de año y medio, fueron el Pazo de Fontearcada (en Santa María de Arnego), la Torre de Vilar (San Miguel de Brandariz), la Casa de Abraldes (San Pedro de Losón), en la que se ofrecieron datos novedosos sobre su historia y la imagen inédita de su escudo, el Pazo de Pedroso (Santa María de Oirós), el de Raíndo (Santa María de Piloño), a pesar de las dificultades derivadas de habernos negado la visita, la Torre de Reboredo (Santa María de Merza), en la misma situación que la anterior, y, finalmente, el Pazo de Algara de Gres (Santiago de Gres). La tónica general de estos trabajos fue, como en los pazos de otros ayuntamientos el intento de aportar nuevos datos, tanto a nivel de arquitectura, como de heráldica y genealogía. Este aspecto de investigación llevó a descubrirle al lector detalles prácticamente inéditos de estas mansiones nobiliarias que, en muchos casos, habían sido abordadas someramente en otras publicaciones especializadas y, creemos, se convierten en un referente para futuros trabajos sobre el tema.