Manuel Cuíña deja el cargo el día que cumplía una década como regidor
19 jul 2023 . Actualizado a las 13:18 h.El alcalde socialista de Silleda, Manuel Cuíña, presentará este miércoles por la tarde su renuncia al cargo tras un tenso pleno donde por segunda vez se llevaba a aprobación el salario de las tres dedicaciones exclusivas y la contratación de personal eventual de confianza. La pasada semana el regidor acusaba al BNG de intento de chantaje tras no mover su oferta económica inicial, fijada en 90.000 euros, además de pretender determinar el reparto de ese dinero. Y anunciaba que la convocatoria de nueva sesión plenaria para debatir otra vez la propuesta económica y, si no conseguía sacarla adelante el gobierno del PSOE en minoría, presentaría su dimisión. Y cumplió su palabra, quedando Mónica González como alcaldesa en funciones en el segundo municipio más relevante de Deza.
La sesión plenaria, que se emitió vía «streaming» supuso una confrontación de cifras y declaraciones entre el regidor socialista y los dos ediles del BNG, con el PP interviniendo pero como mero convidado de piedra. El debate estaba entre las dos fuerzas progresista, que representan ocho concejales por los seis del Partido Popular. La formación nacionalista había facilitado la investidura de Manuel Cuíña, que había accedido al cargo en el 2013 al irse la anterior regidora, Paula Fernández, al Senado, pero declinó entrar en el gobierno por falta de confianza. Y ahora ha conseguido, pese a que el PSOE aceptó todas las cuestiones planteadas en el documento inicial de negociación política, romper la baraja con la marcha de Manuel Cuíña en el combate por los salarios.
Durante la sesión plenaria de este miércoles, con numeroso público presente, el ya exregidor insistió en que habían sido generosos desde una propuesta inicial de 134.281 euros por las tres dedicaciones exclusivas a los 108.000 que proponían a la corporación tanto la pasada semana con en esta ocasión. Cifraban por tanto la rebaja de sus pretensiones en 26.000 euros, mientras el Bloque insistió en más de una ocasión en solo 90.000, para hacer a última hora pública una oferta de 105.000, además de aceptar la plaza de personal de confianza. Cuíña lamentó que se aceptase por parte del BNG en Forcarei un salario de la alcaldesa socialista de más de 46.000 euros y no de 51.000 en Silleda, a pesar de diferencia de población y capacidad económica entre ambos concellos. Recordó que amortizaron una dedicación y que siempre estuvieron dispuestos a negociar, criticando al BNG que no hacía lo mismo. Desde la formación nacionalista negaron que no quisiesen hacerlo y su portavoz, Erea Rey, cuestionó la soberbia y ego del regidor por insistir en la misma propuesta cuando ellos, en la última, aceptaban el 95 % de la socialista.
Desde el BNG negaron que hubiese un veto personal a Manuel Cuíña pero el regidor ofreció una versión distinta, asegurando que desde el 2007 como concejal y también como alcalde nunca le dieron la oportunidad de llegar a acuerdos en negociaciones con el gobierno. Recordó que la reprobación vivida como teniente de alcalde a instancias de la formación nacionalista y la retirada entonces de sueldo, junto a palabras críticas tras su primera investidura o después de su discurso en el 2019. Incluso en la recta final del pleno insistió que no había detrás de ese desacuerdo con el BNG sobre los salarios una cuestión de egos o dinero, comprometiéndose a que la diferencia entre los 51.000 euros que planteaba el PSOE y los 48.000 de la formación nacionalista, es decir, 3.000 euros los donaría en acto público cada 19 de julio del mandato a un colectivo social de Silleda. Ni ese último recurso movió la postura del BNG de votar en contra de las dedicaciones exclusivas a una abstención, tampoco el PP movió ficha y no salieron adelante. De inmediato Manuel Cuíña activó su decisión en la crónica de una dimisión anunciada, entre reproches previos al término de la sesión y muchos lloros.