AL TRASLUZ | O |
15 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LOS ESCAPARATES con el cartel de rebajas están estos días en la mayor parte de establecimientos. Es difícil resistirse a no entrar. Siempre hay alguna chaqueta, zapatos o alguna mesa que nos llama la atención para dejarnos allí los últimos ahorros. Además, cada vez se va incrementando el porcentaje de descuento por lo que no sucumbir a la llamada se convierte en un reto. En Silleda claman porque ese cartel de rebaja se ponga en el servicio del agua. En Cruces, el alcalde está dispuesto a colocárselo sólo tres meses después de hacer la operación contraria. Eso sí, el descuento sólo afectará a una parte de la factura: la del saneamiento. En la otra, la del abastecimiento, sí se aplicará el incremento aprobado en abril. El argumento para hacer la rebaja en un producto que no es de temporada -los que menos tienen- es que aumentarán los usuarios con la puesta en marcha del colector de residuales de Fontao. Eso sí, los vecinos no llegarán a apreciar la rebaja en el recibo. Pese a la modificación de la ordenanza de abril, los precios seguirán por encima de los que ahora abonan. ¡Qué difícil es ir de rebajas y conseguir el objetivo: ahorrar! Al final siempre gastamos más de lo pensado.