?as canteras que operan en Rodeiro se encuentran en Pedroso donde han tenido en el pasado numerosos problemas con los vecinos, por el acercamiento de los frentes de explotación a las casas, por los ruidos provocados por las voladuras o por los daños en algunas traídas de agua, entre otros. En el caso del proyecto de Río y Suíme al parecer se trata de zonas alejadas de escaso aprovechamiento, que no se divisan desde los núcleos y más aisladas. En Pedroso, el Concello ordenó hace dos años el cierre cautelar de Granitos Deza y aunque un juez pontevedrés ordenó anular esa orden la cantera permanece cerrada. Por otra parte, Granitos Moravi había llegado a un acuerdo con los vecinos en febrero comprometía a restituir una traída de agua si estos retiraban una denuncia judicial. Los vecinos aceptaron, el Concello les entregó un documento que expiraba a final de año y que aún no fue firmado.