Espacios comerciales necesitados de vida

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

LALÍN

Las galerías que unen Loriga y la rúa X se acaban de quedar sin actividad mientras que en otras algún local nuevo renueva su imagen

09 oct 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Nacieron como un lugar de dinamización comercial en Lalín, pero hoy la mayoría de ellas languidecen, pero aunque faltas de comercio, muchas siguen teniendo tirón como lugar de paso, especialmente los días de lluvia en los que permiten cruzar de una zona a otra sin mojarse. Alguna se mantiene mejor que otras, pero en general, la mayoría necesita una inyección de modernidad.

La más veterana, a tenor de los comerciantes, es la de Colón que, según algunos cálculos, andaría ya por los 51 años. No hace mucho, remozó el techo y vistió sus paredes con una nueva capa de pintura. Sigue siendo un pasaje muy transitado que une las calles Colón y Observatorio. En ellas habita una carnicería-charcutería, una librería, una frutería, una joyería, una tienda de bolsos, una paquetería que también ofrece tejidos, una modista y una mercería con tienda de telas y otros servicios. El último negocio en cerrar fue un despacho de pan y hoy tiene en su ramal principal nueve locales vacíos a la espera de que alguien les inyecte vida.

En el segundo ramal, mucho menos concurrido, se mantiene una barbería y un bar, junto con algún local de almacén de algunos comercios vecinos y un bodegón exitoso. No hace mucho el principal local en la salida a Observatorio, que fue tienda de electrodomésticos, quedó vacío por traslado. Ya dentro de la galería la Casa do Gato inició ya la adecuación de nuevos espacios.

Las segundas en antigüedad son las galerías Pelayo que unen la rúa Principal con Matemático Rodríguez. La fachada a la Principal tiene nueva imagen con el traslado de la carnicería al local al lado del anterior. La entrada por Matemático la copan un bazar y una tienda de ropa. En medio: el vacío, con excepciones como un local de reparación de calzado. Es un paso socorrido que tiene el aliciente de poder contemplar los gatos de la asociación Bigotes que se alojan en uno de los locales.

Con unos 46 años de vida por aquí pasaron numerosos locales que fueron abriendo y cerrando. El que sigue resistiendo es la paquetería Mario a cuyo frente sigue a sus 88 años Rosa Obdulia Fernández Buján, conocida como Odila que sigue llevando el negocio que abrió hace cerca de siete décadas. Si uno le pregunta por la jubilación, la respuesta es la misma «eu sigo ata os cen».

El barbero de Laxeiro

En la misma planta también hay hueco para el recuerdo, el del barbero Antonio Blanco Areán, fallecido hace años. Por su manos pasaron en su día desde Laxeiro a Ramón María Aller y hoy el escaparate de la barbería en a que trabajó cuarenta años sin faltar un solo día hasta su muerte y que se sigue manteniendo igual que él lo dejó.

Las Pelayo guardan una planta baja a la que se accede a través de unas escaleras o por un callejón que da a Matemático y donde se amontonan los locales vacíos. En el número 21 de Loriga, está la galería más pequeña que da a la rúa X. Con cuatro locales, se acaba de quedar sin ningún comercio abierto.

De las barras de luz fluorescente a las cámaras de vigilancia

Las barras fluorescentes siguen siendo la fuente de iluminación de algunas galerías como la que une Rosalía de Castro y la rúa Principal. Para ir de una a otra calle hay que salvar 23 escalones. De una antigua carnicería que lleva años vacía solo queda un cartel a bolígrafo que oferta pollos caseros y conejos. Esta galería, igual que el ramal menos transitado de la Colón o las galerías Pelayo están necesitadas de cariño, de alguna mano de pintura en las zonas con locales vacíos.

Las galerías Higinio, que unen Wenceslao Calvo Garra y la Praza da Igrexa, son un pasaje muy utilizado. En ellas se puede ver un cartel que avisa de que hay cámaras. Lo mismo que en las galerías Luis Rivas que conectan Monte Faro y alcalde Ferreiro y que son las más modernas. Hace años que los grafitis desaparecieron bajo una capa de pintura. Llegó a albergar una iglesia evangélica. Hoy cuenta con cerca de una decena de locales abiertos y varios cerrados. La oferta incluye desde una constructora a una peluquería, una academia, una veterana tienda de electricidad y un local de ocio infantil.