Deza perdía ayer a una de sus vecinas más longevas. María Silva Bértolo fallecía a los 105 años de edad en Maceira (Lalín), donde residía desde hace tiempo en casa de una de sus hijas. Era natural de O Sixto, en Dozón, pero se casó en Maceira. Allí residió casi toda su vida, ya que no faltaron viajes a Venezuela o a Madrid, como se recordaba en la fiesta de su centenario en la que había estado arropada por familiares, amigos y vecinos.
María Silva Bértolo, viuda de Delfín Lamazares Costa y residente en Casa Canella, tuvo once hijos, de los que viven siete. Entre ellos Antón Lamazares, una de las principales figuras del arte gallego de los últimos tiempos, que estaba muy unido a su madre, a quien acudía a visitar con frecuencia desde Madrid, su actual lugar de residencia. Como resaltaba el propio Antón tras aquella fiesta por su centenario, María es «o nome máis bonito do mundo», apuntando que su madre había vivido «encantada e emocionada» esa celebración tan especial. Una mujer «traballadora, sufridora, cariñosa», remarcaba su hijo.
Resaltaba Antón Lamazares la costumbre familiar, hasta que ella alcanzó los 90 años, de celebrar todos los cumpleaños juntos. Desde esa fecha y fueron tres lustros, María Silva tenía fiesta propia. Entre sus aficiones estaban programas de televisión como Luar, que no se perdía casi nunca, así como la retransmisión de las misas.
Este domingo tendrá lugar el funeral y entierro en Maceira. A las 12.30 horas será la conducción del cadáver, que se está velando desde ayer en el tanatorio de la avenida de Bos Aires en Lalín, hasta la iglesia parroquial. María Silva Bértolo contaba con numerosos nietos y bisnietos. Con ella se va una de las centenarias de Deza.