Manuel Martín Díez, de MAIS3D, inició con medios propios la elaboración de máscaras y ya repartió unidades
24 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Todos podemos dar lo mejor de nosotros mismos en situaciones extremas como la generada por esta pandemia. Todos podemos aportar nuestro granito de arena para combatirla, desde quedándose en casa -piedra angular en estos momentos para rebajar los contagios- a ayudar a la persona mayor que no puede salir a comprar alimentos. Donando material o incluso fabricándolo. Desde las redes sociales saltaba una iniciativa para poner a trabajar las impresoras 3D de todo el país para ese fin y la respuesta crece de forma exponencial. En Galicia ayer por la tarde ya había casi 1.200 personas dentro del grupo de Makers 3D a través de Telegram y con una página web activa. Entre ellos, el lalinense Manuel Martín Díez.
El gerente y único empleado en la actualidad de MAIS3D se enteró por las redes sociales de la iniciativa y este domingo ya se puso a fabricar viseras de protección. Son sencillas, con una estructura de plástico que incorporan una lamina de acetato a modo de protección. «Aunque se requiere utilizar mascarilla, sí que permiten proteger los ojos y zonas próximas de la cara», explicaba ayer Manuel Martín.
Cuenta con una impresora que está ya a pleno rendimiento y ya pidió que le dejasen otra, mientras solicitó piezas para reparar una tercera que tiene en su empresa, aunque cree que tendrá dificultades para recibirlas. «Se trata de una careta parecida a la que se emplean para desbrozar, con la parte de plástico como sostén y una mampara de acetato, contando ya con autorización para que se pueda utilizar», apuntaba este lalinense. Ayer mismo ya entregó dos unidades en una clínica dental, donde puede ser muy útil al realizar operaciones y atender los profesionales a los pacientes de una forma muy próxima. Su intención es llevar este tipo de visera protectora al ambulatorio de Lalín u otros centros sanitarios o residencias donde pueda ser de utilidad.
Manuel Martín comenzó de forma altruista a elaborar estas viseras, con sus propios medios económicos y material. Aunque ya ha recibido las primeras colaboraciones, con la librería y quiosco Dalvi de Lalín cediéndole una treintena de acetatos e incluso un repartidor de periódicos que le escuchó la conversación en otro establecimiento similar aportó una bolsa de gomas, que se emplean para atar la parte trasera de la estructura de plástico y sujetarla a la cabeza.
«La gente se muestra solidaria y quiere aportar, mis propios exsocios también decidieron ayudarme y estamos todos a una para colaborar de la forma que podemos, en este caso con estas viseras como medida de prevención y que dejan los ojos más protegidos», puntualizaba este autónomo lalinense. ¿Cuál es el volumen de piezas que se pueden lograr al día? Lógicamente fluctúa en función del tiempo en que se tenga trabajando la impresora 3D. Martín Díez sitúa la producción entre seis y diez unidades.
Seguirá adelante con sus recursos económicos propios. «Mientras tenga dinero seguiré para adelante, es lo que toca y hay otros que hacen otras cosas, para ver si conseguimos generar material de prevención», dijo. El siguiente paso será la fabricación en breve de respiradores, una de las carencias más importantes con las que se están encontrando los hospitales, máxime cuando todavía no se ha llegado al pico de afectados y de ingresos.
Manuel Martín asegura llevar bien por ahora el confinamiento, atareado con esta acción altruista y que llega en un momento en que pensaba dar un giro a su vida profesional. Después de crear a finales del 2015 junto a otros dos socios MAIS3D, ellos ya dejaron la empresa. Poco volumen de negocio, con algunos prototipos para firmas de aluminio, para este autónomo que ya tenía comprados los libros para preparar oposiciones. Quién sabe si todavía hay un nuevo giro.