Cointega evaluará alternativas para paliar la crisis del textil en Deza

La economía colaborativa o el autoempleo, opciones a apoyar desde el Igape


Lalín / la voz

La sangría en el empleo vivida en los últimos años por el sector de la moda en Deza se tradujo en numerosas cooperativas y empresas cerradas y otras con plantillas reducidas, centenares de puestos de trabajo perdidos y la pérdida de peso en Galicia en detrimento de otras comarcas. La entrada en concurso de acreedores de Guerral, en fase de liquidación desde el pasado noviembre, se convirtió en la punta de un iceberg con pocos o nulos brotes verdes a pesar de la progresiva salida de la crisis económica. La voz de alarma lanzada desde alguna central sindical ante la Administración por esa ingente cifra de desempleados, principalmente mujeres, del textil dezano encontró eco para al menos de inicio evaluar opciones para activar algún mecanismo que les permita regresar al mercado laboral.

En la sede de la Asociación de Empresarios de Deza (AED) en Lalín se mantenía ayer un primer encuentro para analizar la situación del sector textil en la comarca y, en general, en Galicia. Desde el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape) partía la convocatoria de la reunión, participando su director, Juan Cividanes, el responsable del área de Competitividade, Norberto Penedo, el presidente de la Confederación de Industrias Textiles de Galicia (Cointega) Clúster Gallego Textil Moda, José Antonio Conde, el secretario general de la patronal textil, Alberto Rocha, y Xabier Aboi, de la CIG.

En esa búsqueda de soluciones para el sector textil se determinarán las necesidades de medios o infraestructuras que pueden tener empresas ahora en marcha y aquellas que están gestándose para después determinar las opciones de apoyo a prestarles por el Igape. El autoempleo y la economía colaborativo son dos de las líneas de trabajo previstas, en el primer caso con más opciones para aplicarse en la comarca dezana donde mucho personal se quedó fuera del mercado. El cowoorking también surgió en esa mesa de trabajo celebrada ayer en Lalín, con menos opciones de que puedan surgir pequeñas cooperativas que aglutinen a algunas de las trabajadoras expulsadas de este sector por la grave crisis de los últimos años.

El estudio analizará posibilidades no solo para firmas directamente vinculadas a la moda sino también se incidirá en aquellas dedicadas a la producción de servicios tecnológicos o logísticos. La intención es chequear las necesidades existentes en Galicia y que se pueda aportar medios, equipamiento o tecnología a empresas que de otra forma tienen dificultades para acceder a esos servicios por la vía de la compra, pero sí pueden por ejemplo pagar por su uso. El Igape entraría entonces en juego con líneas de ayudas, actuando como lanzadera para esas empresas en busca de favorecer su consolidación y a la vez la creación de empleo. La de ayer fue una primera toma de contacto antes de determinar los pasos a seguir.

El diagnóstico previo deberá estar listo en un plazo de dos meses

Las futuras acciones para potenciar el sector de la moda en Deza y el resto de la comunidad gallega quedan supeditadas a ese diagnóstico previo que ayer se consensuó elaborar. Los agentes sociales, en este caso Cointega principalmente y los sindicatos, se encargarán de escuchar a los emprendedores, empresas y trabajadores para conocer las necesidades existentes y después determinar posibles medidas para darles una solución. Favorecer la predisposición existente a emprender figurará entre los objetivos, que aparezcan nuevas iniciativas vinculadas al textil.

En la reunión de ayer se fijó un plazo de alrededor de dos meses para conocer esas peticiones para solventar carencias que se encuentran desde los autónomos que quieren asentarse en este sector productivo a las propias empresas de nueva o reciente creación.

De centro neurálgico en Galicia a una presencia casi testimonial

En pocos años Deza pasó de ser el centro neurálgico de la moda en Galicia a una presencia casi testimonial. La progresiva desaparición de firmas como Toypes, Montoto, Luis Alberto o Guerral, por citar solo algunos ejemplos, generó además un perfil de desempleado con dificultades para su reinserción laboral. Como se destacaba desde Cointega, las personas ocupadas en el sector textil dezano en momentos de auge estaban en fábrica, sin que se activasen mecanismos para favorecer su cualificación o formación. Todo ello no beneficia por ejemplo un espíritu más emprendedor. Aunque, como se incidía desde la patronal gallega, se requiere una especial sensibilidad con ese personal en busca de que puedan encontrar nuevas opciones de empleo.

Pero la comarca dezana tendrá problemas añadidos para vislumbrar una mejoría si de moda hablamos, un sector polarizado ahora en torno a Vigo y A Coruña, donde están surgiendo nuevos proyectos y empresas. Favorecer que surjan también está detrás del estudio consensuado ayer en Lalín entre Administración autonómica, patronal y sindicatos. Queda confiar en que se pueda reconducir en parte la situación en Deza.

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