Carlos Blanco: «En el campeonato lo pasé muy bien entre todos esos monstruos»

El deportista de Lalín mantiene la dieta, pendiente de que la Federación le autorice saltar al profesionalismo


A Carlos Blanco (Lalín, 1987) la consecución de su segunda plata en un Campeonato del Mundo de Culturismo apenas le permitió alguna pequeña alegría a la mesa. Sigue a dieta tras repetir este domingo en Benidorm el éxito del 2015. Porque ahora el punto de mira está en el profesionalismo, un salto pendiente en estos momentos de la decisión de la Federación. Si le autorizan, afrontaría un nuevo torneo antes de finalizar el año. En caso contrario, cerraría una nueva temporada de éxitos, ya que al subcampeonato mundial sumó otros podios y buenos resultados en citas de prestigio.

-¿Cómo se siente pocas horas después de haber repetido el éxito de ser subcampeón mundial?

-Colgarte la medalla de plata te deja buenas sensaciones, con el objetivo cumplido y sabiendo que hubo opciones incluso del primer puesto. Pudo ser para cualquiera, pero los jueces se decantaron por el competidor polaco.

-¿Había mucha igualdad entre los competidores de su categoría de hasta 100 kilos de peso?

-Hay que asumir la decisión de los jueces ya que él -en alusión a Szymon Lada, que fue el vencedor- estaba más grande pero yo más seco. Había mucha igualdad y además estamos hablando de un culturista que ya fue campeón del mundo, de Europa, del Arnold,...

-¿Existió este año más nivel que en el 2015, cuando también subió al segundo puesto del podio?

-El nivel fue muy alto en ambas competiciones pero yo creo que aumentó este año. Yo llegué mejor que en el 2015 pero también el resto de competidores estaban en muy buenas condiciones. Como ejemplo, solo coincidí en ambos torneos con otro deportista, que en la anterior había quedado cuarto y que el domingo solo pudo ser sexto.

-¿Cómo se sintió sobre el escenario? ¿Estuvo al nivel que esperaba?

-La verdad es que estuve muy cómodo. En el campeonato lo pasé muy bien metido entre todos esos monstruos, que estaban a un nivel espectacular.

-Supongo que el nuevo éxito conseguido le permitió algún exceso con la comida.

-La verdad es que no mucho al seguir a dieta por si vuelvo a competir antes de finalizar el año. Hubo un pequeño exceso con algo de paella y un par de postres, pero nada más.

-¿Hace un control muy exhaustivo de las calorías ingeridas cada día para que no le afecte al peso?

-Haces control más o menos pero sobre la marcha, sin obsesionarte, pero más sobre la procedencia de los alimentos en sí que sobre las propias calorías.

-Comenta que sigue a dieta en espera de una posible competición más antes del 2018. ¿De qué depende su participación?

-Estoy pendiente de que responda la Federación porque solo se da a los primeros clasificados el carné de profesional, pero yo acumulo ya dos subcampeonatos mundiales y además fui campeón de España, así que confío en que se tenga en cuenta y pueda dar el salto desde el deporte aficionado.

-¿Cómo afectaría saltar al profesionalismo en su preparación que suele darse en ciclos de dos años de duración?

-Cada persona es un mundo y hay deportistas que ya están listos en un año y otros que necesitan tres. En mi caso consideramos que lo más idóneo para llegar a la competición en una forma ideal eran de dos. Pero ahora puede cambiar ese planteamiento y competir todos los años, porque el físico ya está construido y el margen de mejora es mucho menor. Haces un entreno para pulir, para mejorar la calidad muscular y estar más duro.

-Desde fuera lo que resulta un poco paradójico es que solo lograse ser tercero en el Campeonato de España disputado en Badajoz, cuando en Benidorm subió al segundo escalón del podio en todo un Mundial.

-Desde fuera parece algo ilógico pero los criterios a nivel nacional parecen distintos de los internaciones, de ahí mi intención de competir tan solo a nivel internacional a partir de ahora, ya que considero más adecuados sus criterios de puntuación, como se pudo comprobar en Benidorm.

-Recibiría muchas felicitaciones.

-La verdad es que sí, no dejaron de llegarme mensajes y llamadas, con infinitas muestras de cariño y doy las gracias a todos.

De los 78 kilos de los primeros torneos a los 99 del domingo tras catorce años

Detrás de los éxitos en la mayoría de las facetas de la vida, más en el deporte, está el tesón y el trabajo. Detrás del nuevo subcampeonato mundial de Carlos Blanco hay catorce años de esfuerzo, «media vida», desde su debut en el 2003. A sus treinta años el culturismo es un estilo de vida, que comparte con su pareja, Raquel Arranz.

El posible salto al profesionalismo no supondrá en principio cambios en cuanto a la categoría para competir, que seguirá en la de hasta 100 kilos. Había comenzado en sus inicios en 78 o 79 kilos, para hacerlo este domingo con 99,3. Son más de veinte kilos de incremento de peso, de masa muscular. Una cifra que asombra a cualquiera. Detrás ese esfuerzo diario, el cumplimiento estricto de la planificación del entrenador. «No se trata de sufrir, aunque puede parecerlo, porque lo haces porque te sientes feliz, contento, no es un sacrificio prepararte», afirma Carlos Blanco.

En el ciclo que le llevó a esa plata alcanzó los 125 kilos de peso en la fase previa de engordar, comiendo «hasta que no das más para conseguir los volúmenes previstos, casi con arcadas». Después tocó ir puliendo esos kilos, cayendo hasta 106 y después a 99,3 el domingo, para llegar «fino, fino y en mi mejor estado de forma con diferencia». Cada día, hora y media de entreno, a los que suman otro más si toca cardio.

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