Árboles que sucumbieron al progreso

Proyectos como la urbanización de O Regueiriño o la mejora del acceso al cementerio de A Romea se llevaron por delante ejemplares de notable fuste

En el 2005 en el acceso a A Romea se talaron varios ejemplares.
En el 2005 en el acceso a A Romea se talaron varios ejemplares.

lalín / la voz

La fuerte movilización social y política que está encontrando la afección de la fraga de Casas Vellas y otros parajes de Catasós por el paso de la línea Lalín-O Irixo ?para la que ayer se abrió una esperanza de resolución? cuenta con algunos precedentes en la capital dezana. No de la intensidad del actual movimiento, porque tampoco hay comparación entre la afección de aquellos proyectos y el aprobado para el tendido eléctrico, pero sí mostraban una sensibilización medioambiental que no dejaba pasar por alto talas evitables de ejemplares de notable fuste.

Un ejemplo de árboles que sucumbieron al progreso en la capital dezana lo constituyen los carballos que se alineaban en la carretera que bajaba por O Regueiriño hasta enlazar con la Circunvalación. Han pasado doce años, y la imagen de la frondosidad de aquellos árboles parece quedar ya lejana, no en vano hasta el vial exterior lalinense ha cambiado de nombre en dos ocasiones desde entonces ?fue avenida de Madrid, y es hoy avenida Xosé Cuíña?. El Concello había aceptado parcialmente una alegación para conservarlos, al señalar que mantenerlos todos en pie condicionaría la urbanización de la zona, pero no hubo supervivientes. De forma que actuó la sierra, y donde se conservaban los recios robles, crecen césped y plátanos. En compensación, la zona de O Regueiriño se dotó de un jardín botánico, siguiendo los usos y costumbres hispanos de no conservar lo existente y empezar constantemente de cero.

Cortar el problema de raíz

Unos años más tarde, en el 2005, durante las obras de acondicionamiento del acceso al cementerio de A Romea desde el cruce de Donramiro volvieron a producirse enfrentamientos entre afectados de la zona y la empresa que realizaba los trabajos. Los primeros se oponían a la tala de robles para las obras, pero sus quejas no pudieron impedir que varios ejemplares a lo largo del tramo acabasen transformados en madera. Fueron unas reivindicaciones que no hicieron demasiado ruido, y las máquinas se apresuraron a hacer su trabajo con rapidez y cortar el problema de raíz, en la acepción más literal del término.

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