El camino de la Fonte da Frieira, en Pantón, vio pasar a muchos visitantes
25 mar 2012 . Actualizado a las 08:00 h.Junto al río Carabelos,en Pantón, corre un antiguo camino que los vecinos de la zona recorrían con frecuencia para visitar la Fonte da Frieira, un reputado manantial de aguas sulfurosas. La ruta -de 2,4 kilómetros- ofrece un notable interés para el senderismo, ya que discurre por un atractivo paisaje de bosques de ribera, robledales y praderías, además de pasar por varios antiguos molinos harineros.
El recorrido empieza a la altura del molino de A Regueira, a orillas del río Carabelos, que constaba de tres ruedas que trabajaban de forma simultánea. Una de ellas era movida por una noria y las otras dos por rodicios. Un canal de piedra de unos trescientos metros de largo lo abastecía de agua. En los meses de fuerte estiaje, cuando el caudal era insuficiente para accionar las ruedas, se utilizaba un motor de gasóleo acoplado al eje de uno de los rodicios. El estado actual del molino es bastante bueno, exceptuando el viejo motor, ya muy deteriorado.
El primer tramo del camino original está cerrado por la maleza, concretamente en el punto donde se cruza el río. Por este motivo hay que recorrer los primeros doscientos metros por el asfalto hasta salir a la carretera que conduce a Castillón. Allí es preciso torcer a la derecha y continuar por este vial hasta llegar a la entrada de una curva. En ese punto -a unos quinientos metros del inicio de la ruta- sale un camino a la derecha que es el que hay que tomar.
Molino de A Ferrería
La siguiente parada está a 150 metros. Se trata del molino de A Ferrería, también llamado de Baamonde, que se conserva en buen estado. Cuenta con dos ruedas -una de ellas accionada por una noria de la que aún se conserva su estructura de hierro- que movía el agua conducida mediante un canal de cantería de unos cien metros.
Ahora hay que seguir andando hasta el kilómetro 0,9 donde aparece a mano derecha un puente de hormigón que cruza el río Carabelos y da acceso a la Fonte da Frieira. Después de pasar por el manantial hay que regresar al camino principal y seguir durante unos 450 metros. En un trecho donde el camino da un giro a la izquierda, unos pasales de piedra permiten cruzar el río para acercarse al molino de Santo Estevo, del que solo quedan ruinas.
Unos cincuenta metros más adelante, en el lugar de A Rexidoira, el camino cruza el arroyo de Penalada a través de unos pasales. A unos cien metros, aguas arriba, se ven unas pequeñas cascadas que el arroyo forma al precipitarse entre peñascos. Hay que seguir sin desviarse hasta el kilómetro 1,9 de la ruta. En los últimos doscientos metros de este tramo, el camino corre paralelo al corredor Monforte-Lalín y con una fuerte pendiente. Después es preciso torcer a la izquierda y seguir subiendo hasta entrar en Santo Estevo, ignorando unos desvíos que surgen a derecha e izquierda.