Los comerciantes se quejan del precio de los alquileres en Lalín

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

LALÍN

MARCOS MÍGUEZ

Los cambios de ubicación proliferan estos días en busca de ahorro

17 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde el inicio del año el número de locales comerciales en alquiler sigue creciendo. El exceso de oferta hace que en Lalín esté siendo cada vez más frecuente que haya comercios que cambien de ubicación. Algunos han abandonado espacios que llevaban ocupando más de una década. La principal razón es el precio. El cambio persigue ahorrar en gastos mudándose a otro bajo que tenga unas condiciones más ventajosas, de ubicación, pero sobre todo de precio. Una medida que adoptaron ya distintos tipos de establecimientos.

En la calle los comerciantes se quejan de la bajada generalizada de las ventas y de una crisis que se está prolongando excesivamente en el tiempo. Hay quien opina que los precios de los alquileres de los bajos siguen siendo muy elevados en localidades como Lalín. Ayer un comerciante apuntaba que «hai quen paga máis de mil euros de alquiler e en Santiago por ese precio un pode atopar os baixos que queira».

Mientras unos se cambian a otro espacio, otros en cambio optan directamente por el cierre. Los comerciantes creen que en villas como en Lalín sería necesario un reajuste de los precios de los bajos como el único camino de que el comercio sobreviva. Los comerciantes se quejan de que es muy difícil hacer frente a los gastos sobre todo de algunos alquileres que consideran tienen un precio muy elevado.

Unos precios que hace unos años con un comercio próspero y una actividad industrial muy pujante no constituía un problema. La mayoría de los comerciantes tiene su establecimiento en un local de alquiler, en el que en muchos casos, realizó una cuantiosa inversión bien de acondicionamiento o primero de acondicionamiento y más tarde de reforma.

Con muchos bajos vacíos y negocios cerrando cada vez son más los propietarios que optan por la renegociación de los alquileres como única vía para mantener el local ocupado. Otros en cambio no están dispuestos a bajar el precio. Hay comerciantes que estudian incluso la posibilidad de alquilar algún espacio grande entre varios en alguna parroquia próxima y establecer varias tiendas abiertas en forma de una especie de centro comercial a fin de abaratar costes y poder mantener la actividad.

Mientras tanto la crisis continúa provocando el cierre de establecimientos. A los del sector textil, se están añadiendo otros de sectores como el de la alimentación. Una crisis de la que no se escapan tampoco los bazares chinos, alguno de los cuales ya echó el cierre.