La Escola de Canteiros utilizó 120 toneladas de granito de Lalín para elaborar los seis monolitos y los bancos de los Nobel. Se contará con un sendero en forma de cruz celta
22 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Tras varios años de gestación, ayer el Parque da Memoria de Poio empezó, por fin, a tomar forma. La tardanza del proyecto se palpó en el mismo momento que su autor, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, visitó la zona. En abril de 2004, el creador afirmaba: «Ustedes todavía no saben cómo será mi obra, pero yo tampoco».
Cuatro años más tarde, los seis monolitos de los cuatro conjuntos escultóricos que forman el mural se instalaron en el parque, ubicado en la costa de A Seca. Los rostros de Rosalía de Castro, Castelao y Bóveda están esculpidos en dos de las piezas, concretamente las que se posaron en el punto Norte del proyecto. En el punto Sur se acomodaron otras, mientras que en el Este y Oeste se instalaron una en cada punto cardinal.
El elemento central del mural, una semilla elaborada a partir de fundición de aluminio, presidirá el proyecto artístico, una pieza que cuenta con un sensor automático que al anochecer se ilumina y proyecta, a través de un láser, hacia el cielo la palabra paz.
Además de los monolitos diseñados por el Nobel pero convertidos en realidad por los alumnos de la Escola de Canteiros de Poio, también se crearon cinco bancos, y cada uno tendrá grabado una frase de cinco personas galardonadas también con el Nobel.
Para la creación de los monolitos y los bancos se necesitaron 120 toneladas de granito, piedra procedente de una cantera de Lalín. Después de pasar por las manos de los estudiantes de la Escola de Canteiros, dirigidos por su director, el peso de las piezas escultóricas asciende a 60 toneladas.
El alcalde de Poio, que ayer se personó en A Seca para presenciar el trabajo de los técnicos, recordó además que la base de piedra que sujetará la semilla ideada por Esquivel se revestirá con cerámica de Sargadelos. En este caso, el diseño correrá a cargo del galleguista y artista Isaac Díaz Pardo y se basará en una serie de herrajes tradicionales.
Árboles de 5 continentes
Ahora que las piezas escultóricas ya son una realidad, los promotores ya han empezado a idear el entorno. Acompañando al mural habrá árboles de cinco continentes, una metáfora a la concordia. También se abrirán caminos, una senda que tendrá forma de cruz celta (triskel), un diseño que se apreciará perfectamente a través de las imágenes de Google Earth.