El enorme desgaste de ambos equipos favorece al Portadeza Lalín
29 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Si el duelo entre Portadeza y Granollers fue el paradigma de enfrentamiento monocolor, el que dilucidaron Anaitasuna y Edenca minutos después fue el mejor ejemplo de la guerra entre dos iguales. Ante unos 1.000 aficionados, con un griterío ensordecedor en el final de infarto en el que desembocó el partido, el conjunto de Cuenca demostró que lo de patito feo de grupo no es un calificativo que se le pueda aplicar. Los hombres de Nino Antúnez le dieron la vuelta al calcetín en el último cuarto de hora, transformando una desventaja de cinco goles en una victoria por 27-25 sobre el cuadro anfitrión. Y todo ello, tras ir a remolque en el marcador en los 55 primeros minutos del encuentro. El Anaitasuna nunca consiguió despegarse del rival conquense. Y justo cuando parecía que lo iba a lograr, tras alcanzar la máxima ventaja del choque (5 tantos), una serie de precipitaciones en ataque ante la seria defensa en 5-1 del Edenca, una exclusión del portero visitante Alfredo Abán por protestar, y la brillante actuación de este último en su regreso a unos 10 minutos de la conclusión tumbaron al conjunto pamplonés. El enorme desgaste de ambas plantillas favorece los intereses del Portadeza, más fresco para su duelo de esta tarde-noche con el Anaitasuna. Ahora, sólo queda que los de Couso sean capaces de superar la motivación de un anfitrión herido en el orgullo y con la misma extrema urgencia de una victoria para seguir vivo.