03 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.
?istendido, buscando su hueco en una tribuna de oradores a la que no le invitaron, se mostró Xosé Cuíña en la inauguración del nuevo colegio. Eludió, como también había hecho Baltar, pronunciarse sobre la crisis del partido en la que ambos juegan un papel protagonista. Apeló a la sonrisa y dijo que estaba en Lalín, su casa, y en una jornada de fiesta por las inauguraciones a las que fue invitado «polo conselleiro e o alcalde». En el polígono ganó desde el primer momento protagonismo entre las autoridades del estrado.