02 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.
Delinquir nunca está justificado. Cuando se delinque para llevarse una puerta y unas ventanas, que corresponden además al patrimonio público, la definición no puede ser otra que mezquindad. Es imposible tener un policía detrás de cada ciudadano. Mientras no tomemos conciencia por nosotros mismos que lo público es de todos, poco vamos a avanzar. Porque en este país, parece que sobre lo público todo vale: para usar, para robar o para romper. Aquí lo público, en lugar de ser de todos, no es de nadie. Y así nos luce el pelo. Entre vándalos y ladrones, la solución no parece fácil para las autoridades municipales. Ni de Lalín ni de ningún sitio.