El Portadeza nigunea al SAFA

MANUEL VILARIÑO LALÍN

LALÍN

BALONMANO Los rojinegros supieron sufrir y acabaron batiendo al líder en un partido pleno de emoción El Portadeza Lalín dio ayer un paso de gigante en sus espectativas de jugar la promoción de ascenso al batir con claridad al SAFA madrileño en un encuentro marcado por la igualdad hasta el último cuarto y en el que los dezanos fueron superiores a los madrileños.

16 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Portadeza, 27: Pablo y Durán. Budi, Diego (3), Carlos Aller (8), Abel (1), Pincho (4), Camilo (1), Jorge (3), Jordi Escudero (2), Toño, Abel (1), Roberto (4). SAFA, 22: Delgado, Martínez (2), Salinas (3), Paralta (1), Losa (2), Iván (5), Óscar, Sergio, Miguel (2), Manuel (6), De la Rosa, Lucas (1). Parciales: 2-2; 5-5; 7-5; 9-9; 11-12; 13-12 (descanso) 15-13; 17-17; 20-19; 23-20; 27-22 (al final). El capitán Pablo Pedreira comentaba a lo largo de la semana que al SAFA había que ganarle en defensa y no se equivocaba nada. Al Portadeza Lalín le bastó con una defensa agresiva y centrada en los últimos quince minutos y mantener la línea de credibilidad ofensiva de toda la liga para superar a un SAFA que se quedó sin argumentos. Ni la lamentable actuación de los colegiados pudo acabar con las ansias de victoria de la escuadra del tándem González-Ruiz. El partido comenzó con un Lalín descentrado y muy nervioso que no supo frenar a los madrileños. El 0-2 inicial hizo temblar al pabellón. Sin embargo, reaccionó el Portadeza y puso la directa hacia la cabecera en el marcador. Con el 8-5 del ecuador de la primera mitad parecía que los rojinegros podían irse en el marcador, pero no fue así. Un golpe a Roberto en la cara descentró a los dezanos que encajaron un 0-4 de parcial en tres minutos. Un tiempo muerto dio un respiro a los de BAel y les permitió retomar el mando de las operaciones. A estas alturas los árbitros empezaron a hacer de las suyas, cuando el Lalín se iba de dos goles llegaba una exclusión polémica y otra vez equiblibrio en el marcador del municipal, al descanos 13-12. Hasta la mitad de la segunda parte, el partido fue un calco de la primera mitad. Todo cambió en cuanto el Lalín se convenció de que había que defender. Se puso manos a la obra y neutralizó el ataque madrileño -marcaron 3 goles en quince minutos-. Carlos Aller se encargó de machacar a los madrileños en ataque. Al final, victoria merecida.