A CONTRAPELO
06 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EN DOZÓN estamos acostumbrados a que casi nada nos sorprenda. Pero lo acontecido en el último pleno merece una reflexión. Al margen de triquiñuelas políticas, de si está o no creada la comisión que debatiese previamente el Plan Xeral, de si la oposición no pudo obtener copia de su contenido, resulta vergonzante que se apruebe el planeamiento con la conciencia de que se tendrán que presentar alegaciones a su contenido. Y además con un informe demoledor de la Dirección Xeral de Urbanismo. ¿Por qué se lleva a aprobación a pesar de esas carencias y no se opte por exigir al equipo redactor que reformase su contenido? Costó 90.000 euros, pero no debe ser importante ese gasto del contribuyente. Está en juego la principal herramienta para el desarrollo del municipio, pero no importa. Mientras, la caída de población sigue imparable.