Cerca de doscientas personas participaron ayer en Cerdedo en la gira popular contra los embalses del Lérez La lluvia no logró amilanar a las cerca de doscientas personas que ayer participaron en Cerdedo en la marcha popular contra las minicentrales del Lérez. Políticos, vecinos y ecologistas unieron sus voces para reclamar al unísono la pervivencia de las joyas artísticas y paisajísticas que quedarían anegadas por las aguas de la presa de Pedre. En la jornada hubo pesar, pero también esperanza.
14 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Cerca de doscientos opositores a las minicentrales proyectadas para el río Lérez no dudaron ayer en calzarse las botas y los impermeables para participar en la gira popular contra los embalses. Partiendo del Muíño da Serra los opositores al proyecto realizaron una ruta de 1,5 kilómetros hasta la capilla de San Lourenzo. La primera parada fue en el Muíño da Serra, para explicar la tipología de los molinos gallegos y su trascendencia en la economía gallega de antaño. Después, los integrantes de la marcha siguieron el curso del río Quireza hasta el puente de Serrapio para continuar hasta la capilla de San Lourenzo, donde se habló del valioso edificio, del vía crucis y del palomar que identifican la zona. El enclave es además un excelente mirador del valle, desde el que los participantes en la ruta contemplaron las excelencias arquitectónicas y paisajísticas que quedarán anegadas por el embalse de Pedre. La marcha tuvo una importante dosis de cultura. Se leyeron textos de Rodríguez Fraiz y Otero Espasandín sobre los puentes del Lérez, se inauguró una exposición con 150 fotos del Lérez cedida por la Asociación Cedofeita y el historiador Fortes Bouzán ofreció una charla.