La estación de tren de Botos tiene una media por debajo de tres viajeros al día

Javier Benito
Javier Benito LALÍN / LA VOZ

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

El pasado año tan solo tuvieron parada 726 convoyes en la capital dezana

26 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Mientras se preconiza como un maná para Lalín la posibilidad de atraer visitantes desde la capital ourensana, punto de destino creciente de turistas —principalmente procedentes de Madrid— que utilizan el AVE para plantarse allí en dos horas, la realidad para quienes quieren disfrutar de un servicio ferroviario en el ámbito local resulta cuando menos deprimente. La progresiva reducción de servicios que terminaron convirtiendo a la estación de Botos en un mero apeadero, con sus instalaciones cerradas, se constata si analizamos los siempre fríos pero nunca equivocados datos estadísticos.

El informe anual del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) refleja que tan solo 943 viajeros se subieron a un tren en la estación de Botos en el 2025. Una cifra que no llega ni a una media de tres diarios. Sin duda que la escasa oferta que mantiene Renfe está detrás de esa ínfimo número, con el inconveniente añadido de que el servicio está alejado del casco urbano y obliga a emplear antes otro medio de transporte para llegar a la vía férrea.

El pasado año tan solo hubo 726 trenes de media distancia o interurbanos que hicieron un alto para recoger o dejar pasajeros en la estación lalinense. Supone por tanto una media por debajo de dos al día. Y es que la realidad es que tan solo se cuenta un servicio diario para viajar hacia Ourense, y solo se dispone de un convoy para desplazarse a Santiago cada jornada. Un servicio mínimo que no alienta a su uso, optándose como transporte público por el autobús, que además tiene las instalaciones en el casco urbano. Y ya ni hablemos de trenes de larga distancia o de alta velocidad, una entelequia sin visos de materializarse.

Botos vive una pérdida de servicios paulatina, porque hace una década eran tres líneas por cada sentido desde Lalín de trenes regionales, y una más en cada sentido del tren-hotel Rías Gallegas con parada en Lalín. Pero la evolución tiende, muy peligrosamente, hacia la vía muerta y a convertirse en un servicio residual que apenas genera interés de potenciales viajeros. Este pasado viernes, por ejemplo, solo se contaba con la opción de subirse al tren a las 17.39 horas en la estación lalinense para llegar a la capital compostelana; mientras, para ir hasta Ourense se contaba con un convoy regional que paraba a las 19.36 horas.

Como resaltan desde el Adif en ese informe hay acceso garantizado a andenes en Botos, eso sí, con esa oferta mínima de trenes con parada. Respecto a mercancías se resalta que el acceso se puede realizar a diario a cualquier hora, mientras llegar por carretera es por demanda previa.

De las obras en la zona de carga a la polémica por su posible uso

En la estación de Botos el pasado año no hubo trenes de mercancías, ni expedidos ni recibidos. Un recinto ferroviario que carece de grúas pórtico, de capacidad de carga y descarga de contenedores o de cajas móviles o de semiremolques. Quizás detrás de la falta de esas infraestructuras radique el absoluto desinterés por utilizar la amplia superficie del complejo, que cuenta con un total de seis vías, una de ellas de expedición-recepción, con 610 metros de longitud, así como otra de puntos de carga, de 241, y cuatro de apartado, con un total de 1.436 metros.

En la zona de carga de la estación lalinense se acometían por última vez obras en el 2013, con el fin de crear una pequeña plataforma logística que permitiese mantener una cierta actividad de transporte. Entonces se apuntaba al posible envío de madera hacia Portugal desde la comarca dezana. Pero el posible uso de esta terminal de carga para transportar concentrados de cobre por tren hasta Huelva, procedentes de la mina de Touro, generó en el 2018 una intensa polémica y debate tanto social como político. Una posibilidad que nunca se materializó.

El apeadero del AVE que se reaviva en las campañas electorales y casi nadie espera

Desde que se hiciera un primer estudio cuando Ana Pastor ejercía de ministra de Fomento, que nos remonta bastantes años atrás en el calendario, la posibilidad de que Lalín contase con un apeadero del AVE salta al ruedo del debate político de forma periódica. En especial cuando estamos cerca de unas elecciones, ya sean generales, autonómicas o locales. Ya se sabe que son tiempos de promesas y de demandas que suelen tardar en cumplirse. Si llegan a materializarse, claro, que muchas se quedan en el camino. Y ese apeadero parece transitar por esa segunda vía, casi tan muerta como los propios servicios de Renfe en Lalín.

Un repaso a la hemeroteca permiten atesorar datos en torno a costes de ese proyectos o requerimientos a cumplir. Por ejemplo que el estudio inicial establecía dos alternativas, una más sencilla con el apeadero en la vía sur. Estamos en el 2019 y en una reunión del regidor, José Crespo, con representantes del Adif se le comunicaba que para acometer ese tipo de infraestructura en Lalín se debería aportar una media de 25 a 35 pasajeros por día. Una cifra complicada de conseguir, apuntándose ya entonces la posibilidad de contar con un tren lanzadera.

Otro hito más reciente en la historia de ese proyecto soñado pero que costará materializar, si llega a lograrse, lo encontramos ya más cerca en el tiempo. En concreto en el último debate plenario de marzo del 2022 cuando la corporación aprobaba una moción del grupo de gobierno del PP para solicitar la construcción de ese apeadero de viajeros del AVE en el PAETB de Botos. Una pretensión viable en el plano técnico pero que requeriría una inversión de entre 5 y 8 millones de euros. Difícil, por el coste. Difícil, cuando se están recortando servicios y paradas del AVE.