Los bombones con más valor añadido

Rocío García Martínez
rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

DEZA

Los chocolates y rosquillas de la firma Maruxío se presentan en cajas cuidadosamente montadas por los usuarios de los talleres de Aspadeza

05 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La firma estradense Maruxío ha lanzado al mercado una remesa de bombones con mucho valor añadido. Sus bocados de dátiles y avellanas y sus delicias de anacardos, chocolate y naranja no solo son exquisitos al paladar, sostenibles y artesanales como pocos. Además son socialmente responsables.

Los bombones se presentan en preciosas cajas de cartón estampadas con diseños de pájaros y flores. Es el particular guiño de la marca al Día da Candelaria, una celebración tradicional gallega cargada de simbolismo. «As caixas deseñáronse como unha especie de homenaxe ao casamento dos paxariños e pensando tamén no día dos namorados que vén agora», explica María Rivas, responsable de la firma.

La colaboración con el colectivo de padres de disminuidos psíquicos Aspadeza no es cosa suya, aunque María, como educadora social, aplaude el gesto. Maruxío contrata a la firma Arlit Impresión la elaboración de muchos de los envoltorios de sus productos. La empresa silledense, a su vez, tiene un acuerdo con el taller ocupacional de Aspadeza para que sus usuarios puedan realizar parte del trabajo.

Según explica la responsable de Aspadeza, Ángeles Baldonedo, Aspadeza gestiona un centro de día y un taller ocupacional en el que participan 37 usuarios de 16 años en adelante. Dentro del variado programa de actividades, el taller ocupacional es una pata muy importante. «É moi importante porque lles axuda a adquirir autonomía e a desevolverse para ter unha vida máis independente. Ademáis, é unha forma de adquirir habilidades moi útiles de cara á inserción laboral, que está moi difícil en xeral e para este colectivo máis», cuenta Baldonedo.

El centro ocupacional de Aspadeza colabora también con la firma textil Florentino —colocando el cordón de las etiquetas de sus prendas— y con la también lalinense GSI, preparando el embolsado de los productos que se venden en sus máquinas expendedoras.

Para Maruxío, los alumnos del taller montan las cajas de los bombones y también las de las rosquillas que se han lanzado de cara a la campaña de Entroido, de anís con baño de azúcar o de chocolate en versión tradicional o vegana. También montaron en Navidad las cajas de su turrón.

«Estamos encantados con esta colaboración e o resultado é moi bo, moi preciso. Xa estamos falando de facernos cando sexa oportuno pola pandemia unha visita mutua. Nós iremos a coñecer o centro de Aspadeza e eles virán aquí a coñecer Maruxío», explica María Rivas emocionada con el intercambio.