Los centros educativos pasan con nota el curso más complicado

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

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Rocío Ramos

Los profesores redoblaron esfuerzos en una carrera de fondo contra el coronavirus

11 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Los centros educativos de la zona están libres de coronavirus. Con el fin de las clases a la vuelta de la esquina, los profesores hacen balance de un año duro y estresante que docentes, trabajadores y alumnos pasaron con nota. En colegios e institutos recuerdan que a principio de curso, como apuntaba ayer un profesor, «ninguén daba un peso pola presencialidade». Se vaticinaban olas de contagios y la vuelta a casa en breve. No fue así y los centros educativos demostraron ser lugares muy seguros. Hubo contagios, pero por regla general estos se produjeron en el seno de las familias y apenas hubo transmisión.

El curso que finaliza el día 22 fue una carrera de fondo que exigió el esfuerzo de todos. En el colegio lalinense de Prado explican que «estabamos ocupados todo o tempo, o traballo é constante». Son, añaden, «rapaces pequenos e había que estar alerta todo o tempo para que non baixaran a máscara e gardaran distancias». Por algún contacto con un positivo y por precaución tuvieron a una clase de tercero de Primaria confinada diez días en casa.

El arranque del curso exigió a los centros un gran labor de organización. Hubo que señalizar todos los centros, colocar pegatinas por todas partes, medir las distancias entre los pupitres para mantener las distancias, reorganizar los comedores , las entradas y las salidas, surtir de material y geles a todo el centro,... un trabajo ingente que, recuerdan en los centros, hubo que hacer al menos dos veces por los cambios que se fueron produciendo en la normativa de arranque del curso.

En algún colegio e instituto de las comarcas no había problemas de marcar separaciones porque el espacio sobraba, pero en otros fue necesario habilitar aulas a mayores y desdoblar cursos para que los alumnos pudieran estar separados en clase.

Por protocolo todos los centros cuentan con enfermería, que viene a ser una especie de sala covid, y una comisión covid integrada por docentes y los profesores multiplicaron guardias y vigilancias a lo largo del curso.

En el IES Antón Losada contaron con un libro de incidencias covid con cientos de reseñas. En él se fue dejando constancia de cualquier cosa, la mayoría de ellas faltas de asistencia a clase de profesores y alumnos en muchos casos por meras sospechas: una tos, unas décimas por la que no acudían a clase como medida de precaución. El vicedirector del centro, Javier Camba, explica que «aquí nin sequera se chegou a pechar ningún aula» aunque extraoficialmente el centro llegó a cerrar parcialmente alguna. Antes de iniciar las clases una profesora dio positivo. Había tenido una reunión presencial con otros docentes, lo que les obligó a confinar a todos los profes del departamento de madera y «empezar unha semana máis tarde».

En el peor momento, en el mes de febrero, el máximo que tuvieron fue ocho alumnos positivos a la vez. Camba recuerda que este es un centro con alumnos de edades y procedencias muy diversas. En el Golmar de Lalín hubo doce casos en todo el curso con alguna clase de Infantil confinada por precaución ya que al ser tan pequeños es imposible que mantengan la mascarilla. Una cifra muy pequeña teniendo en cuenta que en el colegio son 630 estudiantes. Gestionar los protocolos todo el curso fue, como en otros centros de este tamaño, una labor ingente. La directora, María Jesús Froiz, destaca la gran implicación del profesorado y reconoce que «a nivel emocional pesou bastante».

Mucha ventilación en las aulas y un comportamiento ejemplar

La ventilación puso de moda un tiempo una pasarela de mantas en los institutos llevadas por los adolescentes a clase y alguna subida en la factura de la calefacción, pero cumplió su objetivo de evitar contagios. El director del colegio de Rodeiro explica que «notamos que gastamos máis gasóleo, pero como o prezo do combustible baixou, compensou». En el Antón Losada compraron medidores y pudieron comprobar la pureza del aire en todo momento.