El Obélix que imparte sabiduría en el tapiz

Desde hace dos décadas vinculado a este deporte, compitió a gran nivel y ahora enseña a los niños


Lalín / La Voz

Si hablamos de luchas olímpicas en Galicia encontramos en el interior de la provincia pontevedresa, en Vila de Cruces, uno de sus principales epicentros. Desde hace cinco lustros el club Keltoi se convirtió en un constante semillero de campeones en esta modalidad deportiva, que paso a paso gana adeptos a pesar de ser minoritaria. Por el Keltoi durante muchos años pasaron la mayoría de los niños cruceños, como Rubén Méndez. Tenía tan solo diez años cuando unos amigos le animaron a saltar al tapiz y dejar el fútbol, «que non era o meu forte». Corría 1997 y desde entonces lleva vinculado a una práctica que vivió y vive con pasión, doblegando a contricantes, enseñando a las futuras promesas o en tareas organizativas para la Federación Galega de Loita.

De tierras cruceñas surgieron nombres relevantes en este deporte en distintas épocas, como Moncho García, Diego Pallares, Noelia Lalín, Nerea Pampín o el propio Rubén Méndez. Comenzó a competir en 1998 como alevín en un campeonato autonómico y durante once años, cinco como interno y seis como externo, se formó en el Centro de Tecnificación Deportiva de Pontevedra. Pero decidió dejar la competición de primer nivel con tan solo 24 primaveras para centrarse en su formación universitaria como licenciado en Educación Física, título que conseguía en el 2011.

Tras catorce años decidía dejar los entrenamientos más exigentes aunque todavía disputó durante bastante tiempo combates sin presiones y por el mero hecho de disfrutar de su deporte. Decenas y decenas de competiciones, como sénior en la categoría de 55 kilos, especializado en grecorromana en las citas nacionales o internacionales, ya que en Galicia también participó en lucha libre. Su palmarés incluye cinco títulos de España, desde cadete a absoluta, en este último caso cuando todavía era júnior de segundo año en el 2005. También campeonatos autonómicos o la presencia en un Europeo júnior, así como un bronce en el Gran Premio de España. Presente en el equipo nacional, no haber acudido a algún Europeo en categoría absoluta o sénior es una de las pocas espinas que tiene clavada Rubén Méndez.

Desde muy pronto comenzó a compaginar la competición con las labores como técnico. Desde Pontevedra acudía los fines de semana a su Vila de Cruces natal, entrenando a los más pequeños las tardes de los viernes y los sábados. Era compañero de los Luis Garnil, Eliseo Permuy o David Seijo que, junto a él, completaban una gran generación en las luchas olímpicas en Galicia. Un relevo que ahora tienen Noelia Lalín, Nerea Pampín o Santiago Sánchez. «Temos unha canteira que segue a dar froitos», incidía Méndez.

A esa faceta de entrenador suma desde hace menos tiempo la de técnico en actividades deportivas y de promoción de la Federación Galega de Loita, además de ser seleccionador gallego en todas las categorías de grecorromana junto al ourensano Jacobo Novoa. La difusión de las luchas olímpicas centran muchas horas de su día a día, acudiendo a centros educativos, organizando torneos como hace poco en Ferrol o el día 8 en Vigo, con el campeonato gallego escolar y júnior. Pero por las tardes mima a sus chicos del Keltoi.

El club cruceño atesora en la actualidad medio centenar de fichas, de deportistas desde los cuatro años a sénior. ¿Y por qué la lucha? ¿Qué diría a quien la desconoce? Rubén Méndez, con emoción en la voz, recalca que «unha vez que entras, engancha, porque a pesares de ser un deporte individual, é moi importante o colectivo; sen compañeiros, sen o apoio nos adestramentos, sen axuda mutua, resulta difícil progresar». Valores como la disciplina, la camaradería, brillan en este deporte, que requiere involucrarse a nivel personal al 100 %: «hai moitos choros nese afán de superarte a ti mesmo, de estar no peso, hai que ter moita forza de vontade, pero a mín axudoume a valorar os alimentos e o compañerismo».

Méndez anima a probar porque se trata de un deporte divertido y dinámico, el primero de la historia cuando se gestó en Grecia y Egipto. Además se dieron pasos para acercarlo a más público, simplificando la puntuación. En la lucha se busca derribar al contrario con distintas técnicas que cada competidor adapta a sus características y personalidad. Para él, el 2019 resultó muy positivo como técnico e integrante de la organización del primer Campeonato de Europa en España tras muchos años, celebrado en Pontevedra. Una experiencia enriquecedora que además llevó a la Federación Española de Lucha a contar con él para gestionar equipos y traslados en el Gran Premio de España a disputar en Madrid en julio. Y respecto al Keltoi, confía en que Santi Sánchez y Nerea Pampín den alegrías con títulos y medallas, al igual que Noelia Lalín.

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