Dos monumentos emblemáticos de Lalín

Las obras de Asorey para perpetuar la memoria del comandante Loriga y el astrónomo Aller, de las más notables


Lalín

En un trabajo publicado en el Anuario de Estudios e Investigación de Deza (Descubrindo Nº 10, año 2008) titulado Del renacimiento a la plástica contemporánea. La obra de Villoldo y Asorey en Tierra de Deza, abordábamos la obra de estos dos artistas. La del retablista, realizada en las iglesias rurales de Santiago de Catasós y San Xoán de Vilanova. Y la del escultor Asorey, en el casco urbano de Lalín, erigida para honrar la memoria del aviador Loriga Taboada y la del astrónomo Ayer Ulloa. Transcurrida más de una década de su publicación decidimos hacer unos breves comentarios, remitiendo al lector interesado al trabajo citado líneas arriba, donde a lo largo de sus 78 páginas puede encontrar algunos datos que merezcan su atención.

Del primer artista, (por no ser el objeto de estas líneas) solo mencionar que el llamado «retablo viejo» de Catasós pasó a la capilla de San Roque de Puxallos de la misma parroquia, por así haberlo dispuesto Pablo Verea y Aguiar, cura de Catasós y Moneixas. Y la imagen que lo presidía de Santiago Peregrino, su Titular, que porta un libro con la leyenda JACOBUS PATRONUS ET CATASOS 1727, fue destinada a la capilla de Santa Mariña de Belelle, a donde también se había trasladado el retablo antiguo de la iglesia de Moneixas. Para el citado retablo clasicista, realizado en 1587, reclamamos su atención a los responsables de velar por nuestro patrimonio cultural, volviendo a insistir en el valor la obra, y alertando que, de la decoración en relieve de la predela ya habían sido sustraídas varias piezas.

Monumento al aviador Loriga

El respeto a la obra artística, a su autor y a lo que representa, debiera ser una constante presente en todo momento. Por desgracia esto no siempre ocurre. Todos recordamos como el monumento a Loriga, obra del genial escultor Asorey, fue objeto de utilizaciones fuera de lugar. Y por si fuera poco, poblado de yerbajos saliendo entre las juntas de algunos sillares, situación felizmente resuelta por una reciente restauración.

Lalín, a diferencia de la mayoría de los municipios y ciudades de Galicia, atesora nada menos que dos grandes obras de Francisco Asorey, «el más grande escultor de la plástica gallega contemporánea, sin duda uno de los más sobresalientes de la Historia del Arte gallega» (Otero Túñez). Calificado por Filgueira Valverde como el «escultor de la raza». La categoría del monumento a Loriga llevo a realizar al eminente crítico de arte, el profesor Sánchez Cantón, su primera descripción, de la que mostramos un pequeño fragmento. «Es un acierto que el monumento, sobrio y sentido, reproduzca en sus líneas las de un avión hincado en la tierra, evocando al malogrado piloto; insinúa la cruz y da robusta unidad arquitectónica al conjunto, no siempre conseguida en monumentos de esta índole...». La grandiosa obra fue erigida en 1933, seis años después del trágico fallecimiento del piloto lalinense nacido en el pazo de Liñares.

El monumento al ilustre aviador muestra detalles que, por su pequeño tamaño pueden pasar desapercibidos, si bien es necesario aclarar que no pertenecen a la obra. Se trata de dos señales horizontales de nivelación compuestas por unos clavos metálicos semiesféricos con inscripción, incrustados en los muros del basamento rectangular que sirve de apoyo al monumento. Esta parte con las cuatro caras en forma de talud, representa en el lenguaje iconográfico de la obra la tierra firme, donde se estrelló el avión que pilotaba Joaquín Loriga, ocasionándole la muerte el 18-7-1927. Las señales se pusieron para la línea de clavos de nivelación que va de Lalín a Santiago en 1983 (Hoja del Mapa Nacional 154 (36240). El primero está situado en su lado NO, y tiene la señal grabada NGR.662. El segundo, NGR.663, forma grupo con el anterior y se halla localizado en la parte frontal del monumento, bajo el letrero FILIPINAS. Las altitudes ortométricas de ambas señales, respecto al nivel medio del mar, son: 542,155 metros y 542,185 respectivamente. ( Información gentilmente facilitada por el Instituto Geográfico Nacional. Subdirección General de Geodesia y Cartografía. Área de Geodesia).

Siguiendo la misma fuente informativa, en la fachada principal de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores de Lalín, fueron colocados por el mismo organismo oficial, otros dos clavos incrustados sobre el zócalo de granito, próximos a las esquinas del templo (a 1,10 metros y 1,26 ). El primero de la izquierda NGR 560 marca la altitud ortométrica de 551,4301 metros sobre el mar, superando esta cota (y la del monumento a Loriga) la solitaria y majestuosa cumbre de Pico Sacro en las proximidades de Santiago, que asciende a 530 metros, desde donde se puede contemplar una de las vistas panorámicas de mayor extensión de Galicia. El segundo clavo NGZ 289 de la esquina derecha está junto al antiguo NGR-561, descabezado.

La altitud de Lalín fue un valor reconocido por la ciencia médica en tiempos pasados, llegándose a calificar el sanatorio de Galicia. Al hilo de este tema, ojalá que la noticia aportada hace 19 años sobre las aguas minero-medicinales existentes en la parroquia de San Miguel de Prado, Lalín, tenga eco en algún momento. Remembramos su texto al pie de la letra: «A orillas de Asneiro, un poco más arriba que el paso de los carros, están las mejores aguas minerales, cegadas a propósito en 1852». Según noticias del Memorial de San Jorge, del tío Benito Rodríguez nacido en 1818. Publicada en El palacio señorial de Liñares en las últimas centurias. Sus moradores, esplendor y decadencia. Anuario Descubrindo Nº 6, año 2004.

Sucesos y curiosidades sobre la escultura del científico

La segunda obra de Asorey en Lalín es la dedicada a conmemorar la memoria del astrónomo Aller. Fue terminada en 1959 y descubierta en 1960. El historial de su construcción está repleto de sucesos y curiosidades, como la interesante vida personal y científica del astrónomo, cuyo conocimiento mayoritario se lo debemos a las investigaciones de la doctora en Historia del Arte Cecilia Doporto, que fueron reflejadas en su extensa tesis doctoral, calificada cum laude por la Universidad de Santiago de Compostela.

Del monumento, en esta ocasión, trazaremos solamente unas pinceladas tocantes al estanque y las obras acometidas tiempo atrás, que marcaron una época de gran afán innovador.

La emblemática estatua se halla centrada en un estanque formado por un doble círculo de aguas quietas y permanentes que simbolizan la auténtica ciencia y el saber. Con motivo de la instalación de unos surtidores alrededor del estanque, hacíamos unas observaciones en el Anuario del 2008, con la intención de que se corrigiera la actuación llevada a cabo de modernizar el monumento, por considerarla contraindicada al ser una obra artística, además de afectar a su simbolismo. Finalmente la intervención sobre el estanque fue enmendada devolviendo a las aguas el carácter simbólico pretendido por Asorey.

Esfera armilar

Entre los símbolos que figuran en el pedestal de la estatua del «sabio Aller» (calificativo empleado comúnmente por sus coetáneos) forma parte importante la esfera armilar, instrumento astronómico clásico que representa una esfera simplificada o globo celeste, formada por anillos o círculos de metal reunidos, empleada para la determinación de las posiciones y trayectorias de los astros mediante aros, cuyo centro ocupa la Tierra. A la esfera armilar le falta un aro, que sería importante reponer siguiendo el modelo que muestran algunas fotografías anteriores a su pérdida (véanse las de las páginas 86 y 88 de nuestro trabajo Descubrindo 2008, recién montado el monumento), u otras. La causa de haberse desprendido el aro que representa el círculo zodiacal por los puntos de soldadura, la relacionamos con los intentos de trepar por la estatua, buscando con los pies punto de apoyo en la esfera armilar. De este reprobable proceder, muchas personas fueron testigo.

Para concluir rememorar que Lalín comenzó a ser conocido en el panorama nacional e internacional a través de estas dos grandes figuras. Celebramos que sus monumentos se encuentren en fase de restauración, así como toda iniciativa cultural que contribuya a mantener la memoria de tan insignes personajes.

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