La AP-53 vuelve a subir peajes en el año 2015 pese al IPC negativo después de subir otros años por encima de la media
02 ene 2015 . Actualizado a las 05:06 h.Poco se imaginaban Carlos Segarra y sus Rebeldes, cuando a principios de los años 90 componían una de sus canciones de éxito, que dos décadas más tarde su letra podría aplicársele a una autopista. Pero es lo que sucede con su tema Ella siempre quiere más y la AP-53. Porque la autopista llamada a vertebrar el eje central gallego parece no conformarse nunca con los peajes que cobra a sus usuarios, siempre previa bendición del Ministerio de Fomento a sus tarifas.
Así se explica que, en un contexto generalizado de congelación de precios resultado del negativo IPC interanual, la autopista Santiago-Dozón aplique alzas selectivas en tramos para turismos, como Santiago-Silleda, probablemente el más utilizado por unos usuarios que tienen grabado a fuego en sus carteras que llegar a Lalín por autopista es un lujo al alcance de coches oficiales, mientras en otros son los vehículos pesados los damnificados.
«Ella sabe lo que tiene que hacer» y «no le gusta dejar nada al azar» cantaban Los Rebeldes. Para intentar rentabilizar el trazado, al menos en los años iniciales en que la vía de alta capacidad no llegaría a Ourense, lo que había que hacer era un pliego concesional atractivo. Se situó virtualmente en Dozón el peaje que realmente está en Silleda: automáticamente se pagan 56,6 kilómetros aunque se recorran solo 42. Sin el azar de que muchos paren en Lalín.
«No le importa quién ni cuándo ni dónde mientras tenga algo que ganar», tronaba Segarra. Y a la AP-53 le ha ido bien con gobiernos de PP ?pliego concesional? y PSOE ?aumento del 0,5 % anual en junio del 2011 hasta abonar un coste adicional de 643.352 euros por obras en el trazado?. Una medida que le permitió en enero del 2012 subir tarifas nada menos que un 3,7 %, y a principios del año 2014 rebasar ampliamente el 1,85 % general de incremento, para llegar con el redondeo hasta el 2,58 % en el tramo Santiago-Dozón.
Y seguía Segarra: «Ella siempre quiere más, siempre quiere más».
crónica una canción para una autopista