La familia lalinense implicada en el secuestro de un maderero lleva seis meses en prisión
DEZA
Esther Silva pidió ser destinada a la lavandería para mantener la actividad
20 jul 2014 . Actualizado a las 08:00 h.Dentro de unos días, el 24, se cumplen seis meses desde la madrugada en la que fue liberado en Lalín el maderero de Cambre, Abel Diéguez Neira, que pasó cuatro noches en un cobertizo de una casa de Xar, en la parroquia lalinense de Barcia, de donde lo rescató la Guardia Civil. Con la liberación se produjo también la detención de los presuntos implicados y de los dueños de la vivienda, Miguel Martínez Cuadro, de 68 años y Esther Silva Taboada, de 69 y su hija Isabel Martínez Silva, de 47, novia del hermano del supuesto cerebro de la operación, Jesús Mejuto.
Desde entonces poco saben los vecinos de esta familia que lleva ahora casi seis meses en prisión. El único residente de la casa que no fue detenido fue el hijo de Isabel, que ese mismo día ya fue recogido por su padre. Este, casi de forma inmediata solicitó la custodia del menor, de catorce años, que hasta entonces tenía la madre.
Los vecinos pasaron de la sorpresa por la noticia al rechazo y la mayoría no entendía porqué se metieron en ese lío y se preguntaba si no pudieron denunciar los hechos.
El matrimonio era muy conocido en la parroquia, sobre todo Esther Silva, natural de la zona, y que desde su regreso a Galicia participaba activamente en las actividades que organizaba la parroquia. Pocos días antes, sus vecinas la echaban de menos en las clases de gimnasia y el hecho de no haberla visto durante todos los días que duró el secuestro fuera de casa, hacen pensar a parte del vecindario que tal vez no pudo hacer nada para librarse de la implicación en los sucesos después de que el hermano de la pareja de su hija trajese junto a otros al maderero secuestrado y lo metiesen en su cobertizo.
Tras su ingreso en prisión, algunos familiares se trasladaron a la cárcel a llevarle ropa y en estas últimas semanas, las únicas noticias que tienen los vecinos es que Esther Silva lo está pasando mal y que solicitó ser destinada a la lavandería para, al menos, desempeñar alguna actividad que la mantenga activa y la ayude a hacer más llevaderos los días. Los vecinos se hacía eco de algún supuesto comentario de la mujer que al parecer señalaba que si salía de la cárcel no volvería a pisar la aldea.
Su hermano estos días aseguraba desconocer la posibilidad de que su abogado solicitase alguna orden de excarcelación para ella o para algún otro miembro de la familia.
La casa del matrimonio, que tras el secuestro había quedado con la ropa tendida y las puertas abiertas, fue cerrada por los familiares pocos días después de la detención y los vecinos no volvieron a observar ninguna actividad en la misma.
Tras las primeras declaraciones de los implicados, que tuvieron como objetivo determinar el grado de implicación de cada uno de los detenidos, se esperaba que el Juzgado pudiese decretar la puesta en libertad del matrimonio sexagenario, pero no fue así en aquel momento.
Al matrimonio y su hija se añadieron Jesús Mejuto y su hijo, José Miguel Mejuto Rivera, un joven de dieciocho años, de nacionalidad mexicana que había llegado unos meses antes a España para vivir con su padre después de la muerte de su abuelo. A estos se sumaron José Manuel Mejuto, hermano de Jesús y Ramón Mosquera Tarrío.
Días después fuera detenida la novia de Jesús Mejuto, que fue la única que quedó en libertad tras prestar declaración en el Juzgado de Betanzos.