La Xunta lleva desde el 2012 sin retomar con Fomento el traspaso de la AP-53

Javier Benito
javier benito LALÍN / LA VOZ

DEZA

Cualquier posibilidad de rebaja queda supeditada a la transferencia del vial, pero la negociación está paralizada

02 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Transitar entre Santiago y el Alto de Santo Domingo por la AP-53 requiere desembolsar 5,95 euros si circulamos en un vehículo ligero. Una verdadera fortuna en estos tiempos de crisis. La cifra sitúa un año más a la autopista gallega entre las más caras de todo el territorio nacional, con un negro panorama ante la posibilidad de que se produzca un punto de inflexión en el enquistado proceso de transferencia de esta infraestructura viaria a la Xunta de Galicia por parte del Ministerio de Fomento.

La negociación entre ambas administraciones parece totalmente paralizada. De forma periódica surge alguna mención a la necesidad de rebajar el peaje de la AP-53. Pero la realidad indica que las conversaciones brillan por su ausencia. Así se desprende de la reciente respuesta parlamentaria de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras a preguntas de diputados autonómicos del BNG. Este departamento autonómico reconoce tácitamente que desde el 2012 no ha habido nueva propuesta al Estado para conseguir la transferencia de la autopista, paso previo para una posible negociación con la concesionaria, Autopista Central Gallega (Acega), para conseguir algún tipo de bonificación para los usuarios. Mientras, quienes circulan por esta infraestructura se preguntan porqué sí hay rebajas en otras autopistas gallegas de titularidad de Fomento, en concreto la AP-9, con el viaje de vuelta gratis entre Vigo y Pontevedra desde hace un año.

Demora en la negociación

«A Xunta tenlle proposto ao Estado o traspaso da titularidade da autoestrada AP-53 nos anos 2009, 2010 e 2012, a quen lle corresponde en todo caso tomar a decisión a este respecto». Son literalmente las explicaciones de la consellería respecto a la demora en la negociación de la transferencia, con los sesenta millones de euros aportados en su día por el Gobierno central mediante un préstamo participativo para construir la autopista como caballo de batalla, en su intento de recuperarlos y en el de la Administración autonómica de conseguir no pagarlos. Por tanto se lleva más de un año, siendo generosos con las fechas, sin moverse ficha en esa negociación mientras los precios siguen disparándose para quienes circulan por los 41 kilómetros que separan Santiago y Lalín, con la alternativa de la N-525 en precarias condiciones en algunos tramos, además del tráfico denso en muchos puntos que alargan la duración del trayecto.

Y mientras está en punto muerto la negociación Xunta-Fomento, la presión política, social o empresarial brilla prácticamente por su ausencia. Solo hubo algunos atisbos en los últimos meses, por ejemplo, cuando se produjeron despidos por parte de Acega al automatizar varias cabinas de peaje en la AP-53. Lalín y Silleda anunciaban movilizaciones para reclamar una rebaja de tarifas, pero quedó en agua de borrajas. Incluso hubo un acuerdo unánime de la corporación lalinense para insta a Fomento a reducir un 50 % el precio del peaje, como primer paso para la gratuidad del trazado. El ministerio hizo oídos sordos.

El propio presidente de la Xunta admitía el alto peaje de la AP-53 en Forcarei el pasado junio. Pero el Gobierno gallego no ha pasado de declaraciones verbales cuando salta el tema a la actualidad informativa, como en esa visita de Núñez Feijoo a Forcarei. La realidad, como recoge la reciente respuesta parlamentaria, es que apenas se ha avanzado desde que el 1 de diciembre del 2009 se celebró la primera reunión de la comisión técnica para analizar la transferencia de esta autopista. Ya pasaron más de cuatro años.

3,47 ?

Diciembre de 2003

Precio de la AP-53 entre Santiago y Lalín ya abierto

5,95 ?

Enero de 2014

Cuantía a pagar por utilizar la autopista en su totalidad

5.541

Vehículos en 2013

Media de vehículos que transitaron por la AP-53 en el 2013